Los carteles de Julio y Octubre han sido bien acogidos. Justamente, hay motivos. Pesa más lo bueno que lo dudoso. La presencia de Morante y el doblete de Roca Rey les da el más que necesario vuelo popular. El tema no es baladí teniendo en cuenta que a estas alturas es evidente que la tauromaquia no vive solo de los fundamentalistas, convenientes como barrera de posibles abusos y/o como guardianes de las esencias, pero a todas luces insuficientes para la pervivencia. Ellos, ambos, desde el clasicismo más depurado el uno y el arrebato el otro, son los pilares base del resurgimiento que se aprecia en las taquillas. Ese es el mejor signo de la vigencia del toreo, sin taquilla cerrojazo, sin taquilla no necesitamos a ningún Urtasun. El caso es que en esa coyuntura, sevillano y peruano se han echado a la espalda la saca de la responsabilidad de llevar el interés por el toreo más allá de los círculos de aficionados estrictos y dan vuelo creciente a la fiesta, en el caso que nos ocupa al segundo abono de la temporada valenciana hasta incluso disimular, hasta donde es posible disimular, el extraño o no tan extraño artificio de la primera corrida del abono.
Hay motivos sobrados para la discrepancia con el cartelito cuya oportunidad quedará blanco sobre negro en la taquilla. ¿Motivos?... que Román y más tras el triunfo de Madrid merecía otro estatus; que en abono de tres corridas con tantos matadores de interés como hay, una mixta sin motivos reales es un despilfarro; y, finalmente, que los novilleros, dicho sea sin distinción de género, hasta que se ganen trato especial deben torear con los novilleros. En cualquier caso, esto es como acaba y quién sabe si la ocurrencia no nos depara una agradable sorpresa. Lo imprevisible es consustancial al toreo. Pues eso, ya solo toca rezar (perdón por la irreverencia) y esperar lo mejor.
Si Román merecía mejor estatus, a Nek no se le podía dejar en el barbecho
Por lo demás, Roca/Morante aparte, el abono tiene rango e interés: me gusta especialmente el trato a Samuel Navalón que afronta el compromiso de la consagración definitiva como torero de Valencia que tanto beneficiaría a las dos partes; me gusta la terna novilleril, dos triunfadores de Madrid con sendas puertas grande, Álvaro Serrano y Julio Norte y un valenciano, Marco Polope, que comparece con todas las expectativas abiertas; tiene interés la vuelta a Valencia de Daniel Luque, torero en plenitud, sobre el que las empresas no han tenido la memoria compensatoria que merecen sus triunfos ni los compañeros ganas de competencia; está Manzanares que siempre será una referencia en Valencia; con Talavante sucede más de lo mismo, con el añadido de que acaba de proclamarse triunfador de Madrid; se justifica la vuelta por ídem motivo de Diego Urdiales aunque su historial en Valencia no acoge triunfo alguno; y se le da ocasión, no me acaba de gustar el concepto oportunidad, a Nek para escapar del barbecho en el que se ha visto metido tras su llegada al escalafón superior y si tan buen trato le dieron hasta entonces, no se entendería ahora un apáñate como puedas. Por todo eso la Fira de Juliol, tan necesitada de atención, respira. Dicho en valenciano en homenaje a aquellos mayores de la huerta que la acompañaron en sus mejores años, la fira alena. Personalmente me complace así que Fem fira.
Nek Romero en una jornada campera. Aplausos
