La Pincelada del Director

La gran Zaragoza se reactiva

José Luis Benlloch
jueves 15 de octubre de 2015

Zaragoza vuelve a ser lo que fue y nunca debió dejar de ser. Si en algún momento languideció y se puso en peligro, hay que reconocer que el rescate avanza en la buena dirección y en ese sentido hay que persistir.

”Locos -y peligrosos- por la visibilidad” (13/10/2016)

Arrancó la feria de El Pilar. Hay ilusión. Se mantiene el buen rumbo y una velocidad de rescate óptima, la que se inició el año pasado que le debe afianzar en su sitio de feria indispensable. La fórmula está clara. Carteles de nivel, figuras, novedades, promoción y defensa de su personalidad, que en el toro como en la vida cada uno debe ser cada uno y felizmente Zaragoza no es Valencia ni Sevilla ni Madrid... Así que ¡Viva la diversidad! que tan de moda está. Es plaza de toro serio por naturaleza, no en balde sucede cuando el verano se pierde camino de la próxima temporada y los toros ya miran de otra manera y sus tendidos mezclan con buena proporción a los amantes del rigor y a la afición que acude a celebrar la fiesta. Por detalles así cuanto sucede en El Pilar son palabras mayores. Historia grande del toreo. Pasado y presente. Jácena sobre la que se sujetaban las grandes temporadas y/o sobre la que desde siempre comenzaron a edificarse las siguientes. Desde aquel Joselito sevillano que llegadas estas fechas, cuando el cierzo era otro enemigo con el que lidiar, mataba seis toros de un tacazo, hasta el Joselito madrileño que llegó a hacer otro tanto con el cierzo vencido por la cubierta, el invento, a la cubierta me refiero, que cambió el sentir de la plaza y la puso en el camino del futuro. Era así incluso desde antes de aquel José y también después del otro, ahí están los triunfos gloriosos, también dolorosos, y recientes de Ponce, de Morante, Juli y de tantos otros. Por todo ello es sabido que en la historia de todos los grandes del toreo aparece Zaragoza envuelta en laureles como símbolo de su grandeza y si no aparece, es que no han sido tan grandes.

Poco ha cambiado. Mucho de lo que suceda este Pilar comenzará a contar para las próximas Fallas y para Abril y por San Isidro… así hasta octubre y de nuevo vuelta a empezar. Por eso a la vera de la Patrona, la torería hace el último esfuerzo, por eso quien no tiene fuelle se queda en casa y por eso mismo el que puede, a los buenos aficionados me refiero, no se lo pierde. Pero la historia, ni siquiera el presente, por brillante que sea, es estación término. El camino no acaba aquí, hay que ganarse el futuro porque existe y porque en la sociedad que viene, por mucha traba que nos ponga por delante alguna minoría, hay espacio para la tauromaquia y para ferias como la de El Pilar, sólo es cuestión de defenderlo.

Un arma clave para ello es tener conciencia de la realidad e inquietud de futuro en la gestión y también en la forma de vivir y defender el toreo. Y aquí la hay. Ahí están las combinaciones de este año como prueba y la cartelería que tanto revuelo ha levantado y que sin ser lo sustancial para ganarse la pervivencia es una clara declaración de intenciones y la respuesta del público que se adivina masiva. Por todo ello Zaragoza vuelve a ser lo que fue y nunca debió dejar de ser. Si en algún momento languideció y se puso en peligro, hay que reconocer que el rescate avanza en la buena dirección y en ese sentido hay que persistir.

El pasado domingo se levantó el telón, papel acabado, primer alegrón por tanto, algo que no sucedía desde el año 2000 curiosamente con el mismo empresario. Tras la faena cuentan que mágica, de Talavante para abrir boca y hasta ese mano a mano tan novedoso, del mismo Talavante y López Simón, en la novedad siempre hay interés, el toreo estará pendiente de Zaragoza.

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