Llevaba más de tres meses sin viajar a Cataluña donde tengo mi casa, seis hijos, quince nietos, un bisnieto y la tumba en la que yacen los restos de otro hijo que murió con dos años hace más de cuarenta. Aparte de que allí conservo muchos amigos catalanes de nacimiento unos y de corazón otros. Ello sin obviar los recuerdos de una vida de trabajo en la que jamás me preguntó nadie ni por mi procedencia ni sobre mis ideas políticas. Todo lo cual son razones sobradas para que mi respeto a Cataluña y a los catalanes me impida entrar en el juego de los malditos de uno y otro lado que tratan de dividir a sus semejantes entre buenos y malos, en razón de sus ideas, aficiones o lugar de nacimiento.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
La historia no se repetirá
La vigesimocuarta de San Isidro, en el objetivo de Iván de Andrés y el vídeo…
La secuencia fotográfica del percance en el objetivo de Carmen Moya
El sexto de Santiago Domecq cogió de lleno y de manera dramática a Víctor Hernández…
La corrida del Corpus de Sevilla, en el vídeo resumen de One Toro y en…
La obra desvela testimonios inéditos acerca de la ejecución de suerte suprema por parte de…
El maestro francés abrió la puerta grande tras pasear dos orejas y sufrió una aparatosa…