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La maldición de Eolo y Heracles

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Castellón. Domingo 15 de marzo de 2026

Apetecía el duelo Talavante - Ortega, pero los designios divinos no acompañaron. Había desatado toda su furia el dios Eolo, con un fuerte vendaval en Castellón. Y, por si fuera poco, la fuerza hercúlea y el poder de Heracles, otra deidad griega mitad héroe-mitad dios, -léase bravura- se ausentó en la de Domingo Hernández. Fue así cómo la maldición de Eolo y Heracles frustraron el mano a mano que clausuró la Magdalena. Por eso, una faena de inteligencia y técnica de Talavante al manso y enclasado tercero y la torería exquisita de Juan Ortega al noble segundo y al manso sexto fueron un oasis sí, pero no bastaron para luchar contra un destino que pareció estar anunciado desde que se levantó el telón.

Y es que ya el primer capítulo del mano a mano Talavante - Ortega quedó sin argumento. El torero extremeño se topó con un toro de Domingo Hernández basto de hechuras y de escaso celo y transmisión con el que Talavante, muy dispuesto y esforzado en todo momento, apenas pudo hacer nada en una faena de muleta muy condicionada por el omnipresente viento. Ante las condiciones de su oponente, tuvo que abreviar con buen criterio pasaportándolo de una estocada efectiva ligeramente defectuosa.

Basto de hechuras, muy hondo y fuerte fue el capacho que hizo segundo, con el que Juan Ortega no pudo lucirse de capa. Genuflexo, Ortega inició la faena con doblones muy toreros en las tablas para sacárselo al tercio, aunque el fuerte viento condicionó mucho su labor. A pesar de ello, con mucha torería y espaciosidad, Ortega firmó tandas cortas, muy cadenciosas y de mucho sabor ante un toro con mucha clase pero que adoleció de mayor empuje y transmisión. Aprovechó la buena condición del astado Ortega para firmar muletazos de mucha estética y temple, algunos extraordinarios a un toro que tuvo poca duración. Como las manoletinas finales abrochadas de una trincherilla de categoría. Estocada al segundo intento al encuentro. Ovación con saludos tras aviso.

El tercero tuvo mejores hechuras aunque no terminó de humillar en el capote de Talavante aunque tuvo nobleza. Sí se empleó empujando en el peto aunque le faltó fijeza en los primeros tercios. Por estatuarios con valentía comenzó faena Talavante en un estático y bonito inicio ante un toro que buscó las tablas ya desde la primera serie. En ese terreno le plantó cara el extremeño durante toda su labor en buenas series aprovechando esa inercia hacia los adentros y la clase por el extraordinario pitón derecho de un manso enclasado. Importante faena de Talavante, de mucha técnica e inteligencia, dejándole la muleta muy puesta siempre, logrando muletazos de mucho temple. La espada se atravesó teniendo usar el descabello.

Muy cuajado pero de agradables hechuras por delante fue el muy hondo cuarto, que puso en apuros a Juan Ortega nada más recibirlo de capa en las tablas afortunadamente sin consecuencias. Excelente labor de brega de Miguel Ángel Sánchez. Desafiando luego a Eolo, quiso apostar con valentía Ortega sacándose el toro a los medios en la faena, pero la muleta ondeaba como una bandera teniendo que desistir. Se cerró entonces en tablas ante un toro que siempre fue incierto y optó por abreviar.

También fue hondo el quinto, estrecho de sienes, que humilló en el saludo de Talavante a pies juntos primero y a la verónica después. Se empleó en el caballo pero fue devuelto en banderillas tras perder las manos en repetidas ocasiones. Salió el primer sobrero del hierro titular en su lugar, el toro de mayor romana de la suelta, que no se lo puso fácil a Talavante, quedándose muy corto ya desde el recibo capotero. Hacía hilo y fue complicado en banderillas, poniendo en apuros a los subalternos como Antonio Jimenez Lili. Intentó con ahínco Talavante en vano hacer romper hacia adelante a un toro muy deslucido y sin entrega al que le costó mover su amplia romana.

De preciosas hechuras, el armónico sexto salió muy abanto, como toda la corrida, de salida. Apretó hacia los adentros en banderillas. Con una mano apoyada en las tablas inició faena Ortega muy torero continuando seguidamente rodilla en tierra con mucha torería logrando muletazos de excelente corte y sabor y también en la primera serie sobre la derecha. Después al toro le costaba seguir los vuelos a partir del cuarto muletazo, si bien Ortega anduvo muy por encima de su oponente en una labor de mucha plasticidad. La espada se le atravesó de nuevo. Silencio entre el desencanto y un sabor agridulce en el cierre de Feria.

Castellón. Domingo 15 de marzo de 2026. Mano a mano. Toros de Domingo Hernández (5º bis), desiguales de presentación y deslucidos en general a excepción del manso enclasado que hizo tercero y de un enclasado segundo que fue a menos. Alejandro Talavante, silencio, palmas y silencio; y Juan Ortega, ovación tras aviso, silencio y silencio. Entrada: Más de media plaza.

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La maldición de Eolo y Heracles

Maribel Pérez

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