Viajar enseña porque viajar es ver. Cada vez estoy más seguro de que el toreo o la tauromaquia en conjunto es reo de muerte por no ser caballo de buena doma. El toreo no es domesticable. Tiene dentro lo que tiene la vida por ser vida: la muerte. Es la única actividad humana popular que aguanta el modismo social que decidió, hace mucho tiempo, que la idea de progreso o progresía era igual a la no existencia de la muerte. A la no existencia del dolor o lo que nos hace sufrir. En esos lugares, el toreo es rechazado de plano.
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