Un artista sin orgullo es como una primavera sin flores, una novela sin argumento o un león sin garras. Y los toreros, no lo olvidemos, son artistas. Cuando un torero siente que no se le da la categoría que cree tener, se rebota y puede salir por los cerros de Úbeda. Que ése es el caso de Julián López “El Juli”. La llamada a negociar su inclusión en los carteles de la Feria de Sevilla, ha llegado tarde y como por cumplir. Vamos, con escasa convicción. Si lo que pretendía la empresa Pagés (Canorea y Valencia) era ofender al de Velilla de San Antonio, lo ha conseguido. La prueba es que el torero ha hecho oídos sordos a la oferta.
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