La tarde empezó con un novillo de Sánchez Herrero abierto de cara pero de buena expresión. Novillo obediente que agradeció la suavidad. Jesús Romero tuvo una actuación de menos a más en la que terminó con una serie muy ligada. Alargó en exceso. Se volcó en la suerte suprema. Tuvo que empeñar el descabello. Silencio tras aviso.
Mariscal Ruiz meció con temple su capote ante el segundo. Un novillo de Sánchez Herrero de preciosa cara. Firmó varios lances encajados, con mucho gusto antes de poner banderillas. En la muleta resultó un toro noble pero falto de ritmo. El sevillano mostró disposición en un trasteo que no terminó de coger vuelo. Pinchazo y estocada. Silencio tras aviso.
El tercero pareció estar descoordinado. Un novillo con apariencia de toro, de bonita estampa. Muy protestado por haberse derrumbado en varias ocasiones. El inicio con la muleta de Pedro Andrés -que brindó al cielo- no fue el adecuado al doblarse con él. Al toro le faltaron fuerzas en una faena resolutiva del novillero vasco. Estocada y descabello. Silencio tras aviso.
El cuarto lució el hierro de López Gibaja. Un toro armado, encampanado. Puso en apuros a Jesús Romero, apretó mucho de salida. En la muleta resultó un novillo noble aunque falto de recorrido. Jesús Romero pegó muletazos aislados buenos pero parte de la afición no se los reconoció. Gusto sin eco. Pinchazo, estocada que hizo guardia y descabello. Silencio.
Madrid. Domingo 12 de abril de 2026. Novillos de Hermanos Sánchez Herrero y López Gibaja (4º y 6º), . Jesús Romero, silencio tras aviso y silencio; Mariscal Ruiz, silencio tras aviso; y Pedro Andrés, silencio tras aviso. Entrada: Un tercio.

