Comienza temprana la jornada campera. Bien entrada la “otoñá”, el sol apenas da tregua despidiéndose a media tarde...
Comienza temprana la jornada campera. Bien entrada la “otoñá”, el sol apenas da tregua despidiéndose a media tarde. Atrás queda la canícula y comienzan muchas de las infinitas labores camperas, como el tentadero de machos a campo abierto, que ya muy pocos practican. Uno de los tentaderos tuvo lugar en La Saucedilla, la cortijada que Ricardo Gallardo posee entre Arcos de la Frontera y la ducal población de Bornos, muy cerca de la finca nodriza, Los Romerales, en San José del Valle, donde pasta la ganadería de Fuente Ymbro. La pasión por el toro, el caballo y la garrocha se conjugan con esta faena de tan bella estampa en el campo andaluz y que siempre realizó Ricardo Gallardo desde que es ganadero.
Se aprecia el respeto a la liturgia en la vestimenta y arreos del caballo; de corto, con los colores sobrios, ala ancha o gorrilla según guste y eso sí, todos con zahones
La puya aterriza en la solana derecha. Perfecta la echada. El eral queda colocado y se arranca con bravura al galope, empujando bajo el peto
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La Saucedilla, templo de la garrocha
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