Noble y con transmisión embistió Algarrobito a las telas de Tomás Rufo, yendo a más, con clase y recorrido. Rufo lo entendió, lo cuajó, toreó a placer, sometiendo más por el derecho y con excelente gusto y cadencia al natural. Fue por ese lado, el izquierdo, por el que logró los pasajes de mayor belleza de su faena. No tardaron los tendidos en percatarse de las bondades de este Algarrobito y pronto empezaron a escucharse las primeras peticiones de indulto. Insistió Rufo en un toreo clásico, sin alardes, pero pleno de contenido hasta que desde el palco asomó el pañuelo naranja. No se hizo mucho de rogar el indulto ante una fuerte petición del mismo. En cuanto a los trofeos, cuesta dar a comprender que hay que pedirlos y desde el palco asomaron dos pañuelos, dos orejas, a lo que el respetable protestó por no concederse de modo automático el rabo pero según el reglamento, los trofeos hay que pedirlos. Soltó las orejas Rufo y dio la vuelta al ruedo junto a la ganadera. El toro, hay que señalar, de nombre Algarrobito, número 25 y 481 kilos de peso.
Rufo hizo su presentación en Algeciras con el toro Borrador, animal que tuvo buena condición con la salvedad de faltarle algo de entrega. No escatimó en su esfuerzo Rufo y echó leña a la caldera. Comenzó de hinojos su faena toreando en redondo y sometiendo mucho al animal. Mantuvo buen son, alargando el trazo y entendiendo muy bien la embestida. No bajó el pie del acelerador y según iba menguando la condición del toro, el torero se crecía en su quehacer. Mató de una buena estocada de la que aguantó el toro para no rendirse pero acabó sucumbiendo. Dos orejas que paseó Tomás Rufo en su debut en Las Palomas.
Abrió plaza David Galván, torero que podría decirse de la tierra, con Bellotero, un toro con movilidad que se prestó al buen toreo del gaditano. Lo recibió a portagayola, un gesto quizá que unía su entrega por Algeciras y el verde fuera a última hora de los carteles de La Línea. Irreprochable la entrega de este torero que puso todo ante este primero de la tarde. Se gustó en redondo, saboreó los pases de pecho y las salidas de las series, cuando no con un desplante y los tendidos lo agradecieron. Se fue metiendo en los terrenos del de Torrealta conforme avanzaba la faena e hilvanó circulares de gran calidad. No sé guardó nada y cerró con una gran estocada que le puso en sus manos las dos orejas de este primero.
Galván presentó batalla a Gladiador, cuarto de la tarde. Lo recibió animoso y con excelente aire en su capote, derribó al caballo el toro pero se preocupó David por dejarlo entero. Encantada la embestida de Gladiador y más encastado el toreo de Galván, le bajó la mano, rematando cada muletazo por debajo de la pala de los pitones, se impuso a la embestida con mando y echándole ese sabor característico de su toreo. Dibujó los muletazos con trazo largo, con gusto y empaque a la enaltecida embestida del astado. Cerró por ajustadisímas bernadinas para luego dejar una estocada algo tendida y con una trayectoria contraria aunque entró por arriba tras un pinchazo. Se pidió la oreja con fuerza y el palco la negó. Dio una aclamada vuelta al ruedo.
Marco Pérez también se presentaba en el coso algecireño y lo hizo con Labradoro, un toro al que le faltó entrega y humillación. Lanceó de capa batallando con el viento, hizo un buen quite por chicuelinas y tafalleras y ya con la muleta pisó el acelerador. Arrancó de rodillas por ayudados por alto y supo mantener el nivel a pesar de que el toro no tuvo una gran condición. Marco supo hacerse con él e imponerse en el tercio. Se lo dejó llegar a los muslos y se metió al público en el bolsillo. De nuevo la espada, al contrario que la tarde de ayer, entró hasta la bola y paseó en triunfo las dos orejas del de Torrealta.
Más exigente y de buena presencia fue Listillo, el que cerró plaza, ante el que Marco Pérez tuvo que tirar de no poca técnica. La muleta siempre en la cara y tirando de la embestida hasta donde le daba. El toro tuvo movilidad pero soltaba la cara y si perdía el hilo de la muleta se le quedaba. Inteligente anduvo Marco fajándose con él para salir victorioso de la pelea. Consiguió muletazos con mucha enjundia casi enroscándose al toro en la cintura. Le midió los toques, el sitio y las distancias y gustó poniendo de manifiesto una gran capacidad para resolver. Acabó acobarbando al toro metiéndose en sus terrenos. Remató con media estocada más que certera de la que aguantó el toro hasta caer sin puntilla.
Algeciras (Cádiz). Jueves 25 de junio de 2026. Toros de Torrealta, muy bien presentados, de gran juego, con movilidad y nobleza, más difícil el sexto. El quinto fue indultado, Algarrobito, número 25 y de 481 kilos. David Galván, dos orejas y vuelta al ruedo; Tomás Rufo, dos orejas y dos orejas simbólicas; y Marco Pérez, dos orejas y oreja. Entrada: Más de un tercio de plaza.

