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La Utielana les reconcilió

Galán, Capea y Duque se repartieron en Utiel diez orejas de fuenteymbros y murubes en un ambiente de esperanzadora asistencia de público
Toros bravos, toreros valientes, público abundante y divertido, final feliz, todos a hombros. Y a más a más, pulso ganado a los vecinos o ese era el sentir general al abandonar La Utielana. Les cuento. La historia tiene nombres propios. Fuente Ymbro, con un lote de toros de lujo, uno de ellos cinqueño por más señas, lidiado en último lugar, que además de trapío para plaza grande tuvo bravura de la que emociona. Capea fue otro de los protagonistas, éste por partida doble: como ganadero envió dos toros para rejones de clase excelsa, templados y obedientes, y, como torero, redondeó dos faenas de dominio y poder que calaron hondo en los tendidos. Duque fue otro de los nombres de la tarde, joven, animoso, en edad de merecer, vecino de Requena y aún así bien acogido, firmó pasajes de mucho gusto torero. Y por delante fue Sergio Galán, que no es de Utiel pero como si lo fuese, que ayer dio un recital de toreo a caballo, dicho lo de toreo con toda la intención, por lo templado y auténtico que hizo las cosas, especialmente cuando montó al tordo Ojeda, en el cuarto de la tarde. Todo eso se tradujo, en cuatro orejas para el jinete y tres para cada uno de los coletudos y una triunfal y colectiva salida a hombros.

La organización corrió a cargo de Los Cuarenta Pavos y el respaldo de Paco Galán. Funcionó la fórmula. La plaza registró una entrada espléndida, por encima de lo que es habitual, me aseguran que por encima incluso de la registrada en Requena una semana antes y eso, quiérase que no, fue otra satisfacción para el orgullo local en uno de esos retos que no se anuncian abiertamente pero se palpan pronto en el ambiente a poco que conozcas la competencia vecinal.
Por todo ello, las calles de Utiel, cuando ya anochecía, el gentío rezumaba satisfacción camino del Vegano donde los triunfos toreros se pagan en vino. Era víspera del día grande, día de encuentro social y familiar, la bajada de la Virgen del Remedio había convocado la víspera a todos los utielanos sin distinción de credo ni religión, que la Virgen es la Virgen de todos, faltaría más. Además estos días la ciudad estrena autoridad eclesial al máximo nivel con la vuelta a sus lares del arzobispo Cañizares que es gente de la que no olvida a su pueblo. Y además de todo lo que les cuento, en La Utielana se habían cortado diez orejas, muchas más que en Requena, y había habido más gente que en Requena, eso me decían por aquí y por allá, y eso, quiérase que no, cuenta y mucho a la hora de levantar el ánimo. Otros años será al contrario y habrá que contarlo también. Así que había motivos sobrados para que la gente mostrase satisfacción, tanta que ni siquiera le echaban cuentas al agua que trajo una tormenta de última hora que respetó la corrida pero va a complicar la vendimia a los de uno y otro término. Tiempo habrá para quejarse, ayer era día de toros en Utiel y con eso bastaba.

Lo de Galán a caballo fue un espectáculo de máximo nivel, de los que en las ferias de ringo rango cotizan al alza y dan contratos. Capea anduvo fácil y técnico, quizás en exceso para los gustos de una plaza en fiestas y aún así acabó metiéndose a la gente en el bolsillo, a unos cuando arrastró la muleta y a otros cuando dejó que los pitones le pespunteasen los muslos. Y Duque no dio un paso atrás, más tierno técnicamente, apostó a las buenas maneras, sacó muletazos de bonito corte y sobre todo resolvió con buena nota el reto de enfrentarse a dos toros buenos, su segundo especialmente, el cinqueño que cerraba plaza era de los que examinan con cara de catedrático riguroso y Jesús no se achicó en ningún momento y le respondió con entereza. El público lo entendió, le respaldó y le acogió como propio para que quedase bien claro que las competencias vecinales como en este caso pueden ser sanas y divertidas. Los chascarrillos y leyendas urbanas sobre competencias y rivalidades, reales como la vida misma, eran a la hora de cerrar esta edición agua de borrajas. La Utielana, guapa y lozana, joya arquitectónica de la tierra, puerta de la serranía… les reconcilió. El toreo hizo el resto.

CRÓNICA PUBLICADA EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2014 EN LAS PROVINCIAS

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La Utielana les reconcilió

José Luis Benlloch

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