La deserción de Fermín Vioque en Calahorra merece un análisis en profundidad. Tienen toda la razón Santiago López y José Luis Marca. Para ser empresario hay que tener un respaldo económico y la intención de hacer frente a los compromisos adquiridos con la adjudicación de la plaza y la contratación de toros y toreros. Jugar sólo a ganar es una golfada. Esos oportunistas han introducido en la Fiesta el germen de la informalidad, la mangancia y la ruina. No es la primera vez que, como ahora la calagurritana, diversas poblaciones del país son burladas y escarnecida por esa indeseable purria empresarial. Hace tiempo que esa ralea de tramposos, generalmente camuflados en fantasmagóricas sociedades, es la peor enfermedad de la Fiesta.
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La vergüenza de la Fiesta
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