Es tiempo de campo. Del palo, la garrocha, el caballo… hay auténtica fiebre entre los matadores. Me gusta que sea así. Es afición que han recuperado los matadores actuales y que ya no practicaban apenas las generaciones que les precedieron. Es como mantener las esencias del toreo, un viaje a las raíces. Un no desengancharse de las tradiciones. No se iban a poner a jugar a la Play como hacen las estrellas de otros espectáculos. Eso por no hablar de los tentaderos, jamás los toreros consagrados hicieron tanto campo, los hay que son auténticos depredadores de camadas. No se cansan, vacas, toros, vacas, toros... Supongo que será bueno, supongo, antiguamente se avacaban. En los despachos sigue el goteo de cambios de apoderamiento. Es igualmente fruta del tiempo. Diría que reflejo de la situación general del toreo. No es el mejor momento económico y la gente busca alivios y soluciones. Los toreros cambian de apoderados y los empresarios, los que pueden, se echan en brazos de los apoderamientos para intentar sacar el barco, digo el balance del año, adelante. No es buen síntoma, nos lo comentaba la semana pasada José Luis Lozano desde sus cuarteles de invierno, atalaya desde donde contempla orgulloso los logros de unos tiempos que no sé si volverán.
Por otra parte y sin salirnos del tercio de los alivios, a muchos ganaderos se les abren los ojos con la ola de aficionados prácticos que llegan pagando a tanto la becerra, que no digo que sea práctica deshonrosa por parte de nadie pero en momentos de normalidad ni se hacía ni se contemplaba, en esas cuestiones había sitio solo para los compromisos y la cortesía. Tampoco los grandes gustaban de soltar toros por las calles, es más, lo ocultaban cuando sucedía y ahora se espera como agua de mayo la llegada de las comisiones de los pueblos, mercado que por cierto crece y crece, todo no van a ser malas noticias, de tal manera que me cuentan ya que no solo son los de mi tierra quienes acuden con la bolsa llena: pueblos de Jaén, Cuenca y Guadalajara compiten por los mejores ejemplares. Lo dicho, fruta de los tiempos, también lo es que los toreros jóvenes busquen un contrato en las plazas de mayor exigencia para ver si pueden meter la cabeza en las de segundo y tercer rango en lo que supone sin duda una perversión del orden natural de las cosas. Insisto en que son cosas de los tiempos aunque también se podría decir cosas de la supervivencia.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.198
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.198 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.198 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Las cosas del invierno, las cosas de la supervivencia
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…
Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…