Tras un pequeño bajón en el núcleo central del curso, Ginés Marín ha recuperado el pulso a la temporada. La regularidad conseguida con la espada en las últimas fechas le ha ayudado para paladear de nuevo el sabor del triunfo. En el mes de los novilleros, el jerezano está marcando diferencias en plazas como Villaseca de la Sagra, Olivenza, Albacete, Arganda del Rey o Cadalso de los Vidrios. Asegura que la exigencia que ha sentido este año por parte de los públicos le ha ayudado a sacar lo mejor de sí, a mantener los pies en la tierra, a no conformarse con lo conseguido hasta ahora y a darle una vuelta de tuerca a su tauromaquia.
- “Lo más bonito es que el público diga: ¿A ver qué va a hacer este hoy? Me gusta la improvisación y me llena la sensación de riesgo, generar sorpresa e incertidumbre sobre uno mismo”
- “Nunca se me ha pasado por la cabeza tomar la alternativa sin pisar Las Ventas por el respeto que tengo a esa plaza y a su afición”
- “Este año por momentos me he sentido impotente, salía de la plaza vacío por haberlo dado todo pero con la espada lo estropeaba”
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