El Juli y Enrique Ponce han cortado una oreja cada uno y han firmado lo más sobresaliente del festejo celebrado en Vitoria, un espectáculo en el que se lidió una desrazada corrida de Victoriano del Río con la que Sebastián Castella fue solamente ovacionado.
El madrileño y el valenciano demostraron por qué son figuras y se impusieron sin paliativos a sus respectivos lotes. El Juli, como en su anterior comparecencia, cuajó dos faenones. A su primero, un toro que siempre quiso rajarse, lo sujetó con proverbial maestría en una faena plena de autoridad y dominio. Sometedor y poderoso, se encajó toreando sobre la zurda y, tras un gran espadazo, mandó todo al traste con el descabello. Al quinto, de buena condición pero poco gas, lo afianzó primero a base de temple para exigirle y romperse con él después en un clamoroso final, con profundos naturales, redondos y cambios de mano. El toro se amorcilló tras la estocada y todo quedó en un trofeo.
Otro cortó Ponce de un manso que no tuvo mala condición que salió en cuarto lugar. El valenciano aguantó la embestida entre las dos rayas y se relajó en varias series de derechazos que llegaron mucho al público. Tras un pinchazo dejó una estocada y paseó el trofeo. Al deslucido ejemplar que abrió plaza lo lidió perfecto dándole todas las ventajas pero no pudo más que justificarse.
Castella se esforzó con ambos toros. Lució más en el sexto, más manejable que el tercero, pero también este se vino pronto abajo. Aun así, como lució de capa y en varias fases de muleta, pudo haber tocado pelo, pero la espada lo impidió. El tercero fue directamente imposible.
Vitoria, 7 de agosto de 2010. Toros de Victoriano del Río (el 4º con el hierro de Toros de Cortés), bien presentados y justos de raza en general. ENRIQUE PONCE: Silencio tras aviso y oreja con petición; EL JULI: Saludos y oreja; SEBASTIÁN CASTELLA: Silencio y saludos tras aviso. Entrada: Dos tercios.
Ponce, doblándose con uno de sus toros. (Foto: Almero)
