La pincelada del director

Lo peor no ha pasado

José Luis Benlloch
lunes 09 de agosto de 2010

Pasó la primera batalla de una guerra enquistada que hace tiempo amenazaba con explotar y explotó sin remisión. De primeras hemos perdido. No cabe disimulo alguno ni ninguna otra piadosa interpretación, digamos política, de aquellas en que todos parecen haber ganado. No, en la primera hemos palmado sin remisión. Queda la esperanza de la próxima o de las próximas batallas porque las predicciones apuntan que la cuestión va para largo. La cornada ha sido grave, nos cogieron por la faja, nos zarandearon sin consideración ni respeto y nos la pegaron en el tercio superior derecho de España si me permiten el juego de palabras. Cornada con mucho aparato y destrozos, propia de un toro manso encelado con la presa.

Ahora estamos en manos de la sociedad, una vez más, porque históricamente el toreo ha sido lo que la sociedad ha querido. Dependemos de cómo sea la reacción en la calle y en los estamentos civiles porque con las instituciones públicas y en la clase política es evidente, ahí están las pruebas, lo tenemos mal, yo diría que fatal. Dependemos igualmente de cómo se organice el propio toreo, que se tendrá que organizar aunque sea por primera vez y hasta reinventarse. Dependemos de que la coincidencia de los astros, en este caso habría que decir de que el cruce de intereses políticos, nos sea favorable porque hasta ahora nos vinieron todos atravesados con el estatut bailando de un lado para otro y echándonos el toro de la compensación y el disimulo encima. En realidad dependemos de un hilo. Más o menos como siempre sólo que ahora los vientos han venido contrarios y los enemigos, eufemísticamente en nombre del pacifismo, han olido sangre y andan encabritados y metiendo la cara con saña y odio a la espera de hacer presa y acabar con nosotros.

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