Siguiendo el hilo de la actualidad ya saben que lo de Madrid fue una tormenta en un vaso de agua. O ni eso. El improbable se confirmó como tal y se quedó en eso: dos minutos de gloria, un pliego que no superó la primera cancela, un no nato más en su currículo, una táctica que por repetitiva roza la estulticia, quiero y no puedo, el reino de lo iletrado, algo burlesco… aparte del suspense informativo que le dio a la semana su presencia resulta poco menos que incomprensible. Por esta vez me olvido del redactor del pliego, descanse, descansemos todos, ahora toca confiar en la mejor interpretación y aplicación que se pueda hacer de la norma y exigirla.
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