Los médicos han descartado lesiones neurológicas y óseas tras las pruebas realizadas a Rafaelillo en el Hospital Aranzazu de San Sebatián. El diestro murciano, que no podrá torear este domingo en Estella, deberá portar un collarín al menos tres días y ha sido medicado para paliar las molestias del tremendo volteretón que esta tarde en Azpeitia le ha provocado incluso la pérdida de la memoria.
Rafaelillo, que pidió el alta voluntaria pese a que los médicos insitieron en que pasara la noche en observación, fue volteado en la cuarta tanda de muletazos, zarandeándole en varias ocasiones el de Palha, saliendo con la taleguilla rota. Sin mirarse, siguió toreando y mató a su oponente. Tras sufrir fuertes mareos y pérdida de memoria en la enfermería fue trasladado al centro médico, donde fue sometido a un TAC, un escaner y unas radiografías cuyos resultados son tranquilizadores.
En declaraciones a Aplausos, uno de sus apoderados, Eduardo Dávila Miura, manifestaba que el torero murciano "no sabía ni dónde estaba en el tercio de banderillas del segundo toro. Por eso le he obligado a pasar a la enfermería porque le he visto tambaleándose", y recordaba así el momento del percance: "Le ha echado mano por segunda vez en el suelo y ha caído muy feo de cabeza. Ahí es donde creo que se ha llevado el golpe que le ha provocado todo. Lo demás son varetazos sin importancia"
Dávila Miura también comentaba el empecinamiento de Rafaelillo, algo que los galenos han negado con rotundidad, de torear en Estella: "Él estaba empeñado en torear, ya sabes como es esta gente, pero tanto los médicos como yo mismo le hemos quitado la idea de la cabeza"
Momento del percande de Rafaelillo. Foto: Viard
