Los despachos mantienen la temperatura ambiental. La aguja marca el rojo de los números y de la preocupación. Aprieta la crisis y aprietan las circunstancias. La realidad callada, por ahora, de las liquidaciones es tremenda, la rumorología galopante, muchos sudan… y es invierno. Los de la Comisión de Seguimiento, Vigilancia y Control, y es sólo un botón de muestra, acordaron remitir a la empresa propietaria de la plaza de toros de Granada un burofax informándole de la supuesta existencia por parte de la empresa que organizó la temporada 2010, Taurotoro concretamente, de una considerable deuda contraída, entre otros, con toreros actuantes en dicha plaza. Después de hacer notar que la situación puede tener consecuencias en el desarrollo de la temporada que viene sugieren posponer la adjudicación de la plaza hasta que todo ese embrollo económico se aclare. Todo parece muy sensato, cuidadoso y medido en sus términos, pero la nota da pie a alguna pregunta: ¿es que no se han conocido hasta ahora esas, digamos, supuestas irregularidades?, ¿no pudieron tomar precauciones los afectados antes de que se llegase a una considerable deuda?, al fin y a la postre la Comisión de Seguimiento está formada por profesionales que están en el ajo y posiblemente formen parte del grupo damnificado, ¿no pasaba lo mismo en Córdoba?, también recientemente adjudicada, donde además de tratarse de la misma empresa se la reconoce como plaza de más difícil gestión económica y más generadora de pérdidas… y, en cambio, no hubo comunicado. Esas son tres preguntas que saltan a la palestra sin mayor intención en el caso Granada, uno más de los que disparan la alarma ambiental estos días. Ha sucedido en vísperas de la adjudicación y resulta especialmente preocupante por tratarse de Granada, una de las joyas de la temporada que en momentos tan difíciles no se puede perder, ni siquiera lastrar. Un bajonazo en ese coso tan referencial por su ubicación geográfica -corazón de Andalucía- por la vitalidad que desarrolla, por la gente que convoca cada feria, por su historia… sería mucho más duro que la derrota de Barcelona y en este caso sí que no cabría echar las culpas a factores externos ni siquiera a la administración, así que entiéndanse por favor. Novios tiene la plaza, alguno con honda raigambre granadina y muchos motivos de orgullo para enarbolar la bandera de esa Maestranza, por encima incluso de los motivos económicos.
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