El novillero Manuel Perera ha querido rendir tributo a la figura del malogrado Iván Fandiño en un bonito gesto de torero a torero. El joven espada ha cuajado una magnífica actuación en Garlin, donde además de arrojo y aplomo, ha demostrado saber torear como los ángeles obteniendo un balance de tres orejas. A la vuelta del viaje, el extremeño, todavía vestido de torero, dejó las flores de su triunfo a los pies del monumento que el torero vasco tiene en Aire sur l'Adour, la plaza en la que perdió la vida. La imagen impacta por sí sola y dice mucho de los valores que tiene el mundo del toro y puede enseñar a la sociedad.
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