Tengo la buena sensación de que es el primer invierno en el que los taurinos no han copiado a la marmota y han estado despiertos, o dormidos pero con un ojo abierto. Eso es bueno. Hemos perdido muchos inviernos para la reflexión, y de ahí el largo estancamiento de la Fiesta. Sin embargo, ahora, Victorino me parece que en muchas cosas es el motor que hacía falta. Y tiene una dualidad curiosa. Una: mantener la ganadería como hizo quien fue todo un personaje, su padre, que, crió al tiempo el toro bravo y bueno en convivencia con el toro cabrón, que, o te llevaba de cabeza o te mandaba a la enfermería o al paro. No es fácil que el hijo mantenga esa gran altura ganadera. No es fácil pero es cierto. Hace poco, en el escenario de lo que fue la plaza de Vistalegre, le echó a Manuel Jesús “El Cid” un victorino de ensueño y a Emilio de Justo la otra cara de la moneda: la alimaña imposible, que, sin embargo, solucionó este torero con gallardía, cabeza, bragueta y torería.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2162
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2162 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2162 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Marcar la diferencia
El recortador Jonathan Estébanez “El Peta” ha sido herido de gravedad en el concurso de…
"Para la recuperación de la fractura me dijeron que de 4 a 6 semanas. Llevo…
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…