VENEZUELA
Foto: Federico Montes.Foto: Federico Montes.

Marco Pérez indulta a Despechado en Mérida tras una faena de altos vuelos

Rubén Darío Villafraz
domingo 15 de febrero de 2026
Meritoria actuación del veterano espada César Vanegas, mientras que Tomás Rufo pechó con lo más complicado y remiso del encierro de Rancho Grande y El Prado

Ha sido un fría tarde la que acompañó la primera de las funciones de esta atípica Feria del Sol. Pareciera que la ciudad no estuviera en el marco de su periplo taurino, cita donde no hace poco la ciudad entera se inmiscuía en todo lo que la arena de la Avenida Las Américas generaba en cuanto ambiente taurino se refiere. La poca publicidad hizo que literalmente Mérida no contara en su agenda ferial con toros por estos dias.

Abrió plaza la sólida labor de un torero que hacía ocho años no pisaba este ruedo, y vaya que si aprovechó la ocasión para reivindicarse. Romántico, el toro del hierro de Rancho Grande se desplazaba con nobleza, pero adolecía de fuerzas, razón por la que desde el mismo saludo de capote dosificaría intensidad de faena un César Vanegas técnico, que supo llevar a media altura y ofreciendo distancias y terrenos las nobles embestidas del astado, en especial por la mano diestra donde cuajó a placer un par de tandas que puso a todos los presentes de acuerdo. Previamente había clavado con solvencia banderillas en un tercio característico de su repertorio. El espadazo entero pero caído, le valdría para que la mayoritaria petición hiciera que aflorara el pañuelo de la oreja concedida.

El segundo del lote fue otro animal con las fuerzas contadas, el cual Vanegas, de nuevo haría gala de saber entenderlo, con lo que implica también el parón de dos años fuera de los ruedos. Esta vez sería por naturales donde de nuevo se verían los mejores muletazos, cuando le tomaría el pulso a una embestida endeble pero con el elemento de la nobleza como factor determinante. Un pinchazo antes de dejar un espadazo caído valió para que fuera despedido con palmas y el reconocimiento de los entendidos.

Suaves fueron los lances con las que recibió Tomás Rufo al inválido que pechó primer lugar de su lote. Fue ésta una lidia -posterior al minúsculo castigo en varas-, donde el temple y firmeza de terrenos fueron base para sacar partido por ambos pitones, los viajes renqueantes del animal. Por encima estuvo el torero a las opciones de lucimiento de Detallista, al que otras manos poco hubiesen hecho por sus condiciones para lucirle. El espadazo caído fulminante fue determinante para que se le premiara con una generosa oreja.

El segundo del lote de Rufo desarrollaría unas asperezas y limitadas embestidas, que hizo que su trasteo pecara en demasía de insistente ante tan poco material. Salieron a relucir las enormes cualidades de un torero que quedamos con todas las ganas de verle con mejor genero bovino, incluso con la mala fortuna que hasta el sobrero de regalo con las que se las vio para tratar de arreglar su presentación en ruedos nacionales tuviera similares condiciones ante la muleta.

Las hechuras de Despechado no fallaron, tal y como lo dejaría en evidencia desde el recibo de capa por faroles de Marco Pérez, rodilla en tierra. Buena lidia de parte de Eduardo Graterol en la brega y en los palos de José Ortega y Abrahán Ortega, dejarían preparado todo para la sinfonía de buen toreo, arrebujado, del joven espada, quien por ambas manos hizo gala de un variado repertorio y una disposición a toda prueba, teniendo al público presente en sus manos. Cumbre fueron los remates de tanda sobre la zurda, pitón donde el toro se entregaría, metiendo el morro y haciendo surcos en la arena. La petición de indulto fue creciendo, no quedando opción al palco que concederlo, con reticencias, tal vez por lo poco que se emplearía ante los del castoreño el mencionado burel.

El que cerraba lidia ordinaria fue la otra cara de la moneda. Toro éste de una embestida muy poco prodigada a florituras, quedando a mitad del viaje en cada una de los intentos que por la diestra y zocata plantó Pérez, quien se le agradeció su deseo denostado por justificarse. Tras fallar con el acero, fue silenciado tras escuchar un aviso cuando el toro amorcillado en tablas agonizaba de pie.

Mérida (Venezuela). Sábado, 14 de febrero de 2026. Primera corrida de la LV Feria del Sol. Toros de Rancho Grande y El Prado, en su conjunto justos de presentación, destacando por la nobleza en distintos grados los primeros cuatro astados, los restantes, incluido el sobrero de regalo, sacando genio. El corrido en tercer lugar, Despechado, número 265 de 466 kilos, fue indultado. César Vanegas, oreja y palmas; Tomás Rufo, oreja, silencio y silencio; y Marco Pérez, dos orejas simbólicas y silencio tras aviso. Entrada: Menos de un tercio de plaza.

 

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