El novillero Mario Vilau está en boca de los aficionados. El catalán culminó hace unos días en Sanlúcar de Barrameda una temporada para enmarcar. Él mismo relata que el planteamiento a principios de año era otro, más de rodaje y curtirse en las plazas, pero un triunfo importante en Ceret (Francia) a mitad de julio cambió su rumbo. Recibió la invitación para participar en el Circuito Valenciano de Novilladas y lo terminó ganando, cosechó triunfos por donde pisó y el pasado 19 de octubre venció en la final de la Liga Nacional de Novilladas, un festejo con un nivel alto. Temporada intachable la del espada, que, además, es natural de una tierra en la que ahora mismo no puede demostrar su valía en los ruedos: Cataluña.
"Ganar la Liga Nacional de Novilladas es inexplicable, nunca me imaginé sentir todo lo que estoy sintiendo, después de tanta lucha y tanto trabajo, lo he visto recompensado, se ha visto reflejado todo lo que hay detrás, es una ilusión muy grande que todo se vea y de esta manera tan bonita", comenta Vilau sobre el importante triunfo con el que ha cerrado la campaña. "Ha sido muy importante tener a las cámaras de televisión, tanto en el Circuito Valenciano como en al final de la Liga Nacional. Me pudo ver mucha gente que no me había visto nunca, eso me dio más responsabilidad, mucha gente ha estado pendiente de mí. He podido dar la dimensión que quería que se viera, el otro día en Sanlúcar fue la guinda del pastel, cuajé un novillo de Fuente Ymbro como me gusta y pudo verlo todo el mundo", añade.
Mario Vilau ha contado la mayoría de sus tardes de este 2025 por triunfos. En el Circuito Valenciano saldó las tres actuaciones con tres salidas a hombros.
Lo de Mario Vilau no es casualidad, es algo que se viene gestando de lejos a base de trabajo y lucha. La apuesta por torear en Ceret (Francia) fue una decisión personal, sabía que podía asumir un compromiso de dicha envergadura: "Era una mañana marcada en rojo en el calendario, era el primer sitio donde se me iba a medir si era capaz o no, además con la gente de Cataluña. Llegaba con tres o cuatro novilladas, fue una apuesta fuerte. Mi equipo me comentó que se lo habían propuesto y yo les dije que tenía y quería estar. Estuve entregado y quise hacer las cosas como gustan allí, es importante saber a dónde vas, y así lo hice y logré triunfar".
En Ceret vivió la cara y la cruz, pagó el triunfo con sangre. "En Aguascalientes fue mi bautizo de sangre, luego vino el de Ceret y más tarde la cornada de Navacerrada; por suerte no he tenido nada grave de verdad, las cornadas las afronto bastante bien. Soy consciente de lo que quiero llegar a ser, así que uno asume que estas cosas pasan. Me he dado cuenta de que soy capaz de tirar para adelante. En Aguascalientes me la pegó el primero y salí a matar el segundo; en Ceret llevaba la cornada pero llegué a salir por la puerta grande, y ya en Navacerrada sí se me complicó y no me dejaron salir al segundo. Los toros dan cornadas, no hay más", afirma sobre los tres percances importantes que ha tenido en este año.
"Ceret era el primer sitio donde se me iba a medir si era capaz o no. Llegaba con tres o cuatro novilladas, fue una apuesta fuerte"
El escaparate de los circuitos y esa final de la Liga Nacional en Sanlúcar de Barrameda, junto con la presencia de las cámaras, han logrado poner a Mario Vilau en boca de los aficionados, pero su temporada de éxito va más allá. Vilau ha conseguido importantes triunfos en Vinaroz el pasado mes de abril, en Gavilanes, fue triunfador de la feria de Íscar, triunfador del certamen de novilleros de Pedrajas de San Esteban, dejó una importante tarde en Calasparra, donde la espada se llevó un triunfo mayor, cosechó éxitos en La Peza, Mejorada del Campo... "He participado en varios certámenes este año y en la mayoría con éxito; en Calasparra de no pinchar hubiera podido optar a ser el triunfador, han sido varios triunfos que me han servido para darme a conocer y dar motivos para creer en mí", comenta el catalán tras completar su primer año entero con los del castoreño.
Ahora que la temporada española ha llegado a su fin, la mente ya está en el próximo año: "Lo afronto con más ilusión que nunca, cuando uno acaba la temporada como he podido hacerlo yo, lo que tiene es ilusión por encima de todo. Estoy trabajando para llegar a ser figura del toreo, lo que he hecho es simplemente lo que tenía que hacer para conseguir mi sueño. Va a ser un invierno importante para crecer, cuando vuelva a las plazas el próximo año todavía quiero dar una dimensión mayor de mí".
Mario Vilau logró las dos orejas y el rabo de un importante novillo de Fuente Ymbro el pasado 19 de octubre en Sanlúcar. Foto: Eva Morales.
Ese invierno de campo obligará a Mario y a su equipo a sumar muchos kilómetros en el coche. El novillero es natural de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), y pese a entrenar y vivir en su tierra parte de su preparación la hace fuera de su Cataluña natal. "Al fin y al cabo hago un invierno normal, es verdad que no estoy rodeado de ese ambiente taurino que sí puedan tener muchos compañeros, pero también disfruto mucho con la soledad pero con mi gente, ellos me conocen perfectamente. Tengo la suerte de poder entrenar con grandes profesionales como Enrique Guillén o Juan Carlos de Alba, saben lo que debo hacer y me aconsejan muy bien. Yo siempre intento sacarle el punto positivo a todo, y estar así me permite aislarme un poco y pensar en frío. Esto es un lucha diaria y cada día se aprende algo", afirma Vilau.
"Ser responsable de que en Cataluña se esté volviendo a hablar de toros es una alegría muy grande"
Tras la explosión de Sanlúcar de Barrameda, Mario Vilau asegura que por fortuna "ha sonado mucho el teléfono", y eso es buena señal en el toreo: "Nos han hablado tanto para felicitarnos como para contratos, mi apoderado me contaba que le ha dicho mucha gente que estaba hasta llorando, muchos catalanes nos han felicitado, me alegra de que disfruten conmigo; me debo mucho a ellos, me acompañan donde pueden y valoran lo que estoy haciendo".
No puede uno terminar esta conversación sin hablar de Cataluña, el novillero de Hospitalet ha conseguido algo que parecía casi imposible; con todo a la contra, sin toros en su tierra y con un ambiente taurino no tan sonado como en otras zonas de España, Vilau ha conseguido debutar con caballos, poner su nombre en los puestos altos del escalafón y despertar a esa afición catalana que parecía algo dormida y que ahora tiene motivos para soñar: "No puedo fallar, soy parte de esa afición catalana, lo llevo como algo muy bonito, me da muchos más motivos para entrenar cada día más y darlo todo. Ser responsable de que en Cataluña se esté volviendo a hablar de toros es una alegría muy grande".
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