El joven diestro sevillano inició el paseíllo acompañado de una cariñosa ovación que el respetable, que ocupaba más de la mitad de las localidades de la plaza del municipio sevillano, le tributó. Al finalizar, La Banda Municipal de Música de Morón de la Frontera interpretó el Himno Nacional en medio de un ambiente de tarde nublada y calurosa.
Abrió plaza "Palomo", de Domingo Hernández, al cual le costó arrancarse. Toreó muy bien a la verónica Manuel al utrero del hierro salmantino y remató con una media de cartel. Recibió dos puyazos el novillo tras partirse la vara durante el primer encuentro. En el tercio de muleta estuvo sensacional Martín Morilla con ambas manos. Aprovechó que el de Domingo Hernández se movió con clase y ritmo durante toda la lidia y ofreció derechazos y naturales de gran calidad. Lo mató de un estoconazo y fue premiado con las dos orejas.
Pisó el albero de Morón de la Frontera "Arenoso", de Fermín Bohórquez, el cual estuvo muy bien presentado y al que Manuel lidió de adecuadas maneras con la capa, estirándose a la verónica y rematando con una media. Tras el paso del novillo por el caballo de picar y por el tercio de banderillas, brindó a Don Ignacio del Rey, párroco de la localidad sevillana. En la faena de muleta supo aprovechar el novillero las buenas embestidas del de Fermín Bohórquez, aunque erró con la tizona, lo que le impidió pasear un trofeo.
El tercero, de Hermanos García Jiménez, se llamaba "Carcelero" y salió con muchos pies al ruedo moronense. El de Matilla embistió con la cara alta y sin entrega al capote de Martín Morilla que le echaba los vuelos con la mejor de las intenciones. Quiso y no pudo. En el tercio de muleta estuvo muy inteligente Manuel e inició la faena sacándose al de García Jiménez a los medios mientras que este continuaba muy suelto. Supo sacar la nobleza del utrero el joven espada sevillano recetándolo series de derechazos, a pies juntos, y de profundos naturales. Una pena el fallo con la espada. Tras un aviso, su labor fue premiada con una ovación.
Serio y bonito fue el cuarto, "Navajero", también con el hierro de Fermín Bohórquez. Martín Morilla demostró que posee un buen manejo de la capa en un variado recibo, luciéndose por verónicas, por delantales, por chicuelinas y rematando con una media que puso al público en pie. En el tercio de muleta supo explotar muy bien Manuel las condiciones del utrero de Bohórquez al cual exprimió especialmente con la mano zurda, ejecutando naturales en los que puso una enorme enjundia. Lo mató de una eficaz estocada, sonó un aviso, y paseó una oreja.
"No hay quinto malo", dice el sabio refranero español. Así fue. El que hizo de quinto, de nombre "Urcalino", fue bueno, y mucho. Negro listón, fuerte y de armónicas hechuras era el de Apolinar Soriano. De primeras salió suelto, pero Martín Morilla lo enganchó con el capote y le recetó un ramillete de verónicas de muy buen gusto que fueron jaleadas por el respetable. Manuel se lo brindó a dos maestros, Morante de la Puebla y Roca Rey, recientemente heridos en la Feria de Abril de Sevilla. La conexión en el tercio de muleta fue mutua. Hubo garra y entrega por parte de ambos, toro y torero. Se lo pasó cerca, muy cerca. Disfrutó el joven espada sevillano ante su oponente que fue el animal que más encandiló al tendido de toda la tarde. Lo mató de una estocada perpendicular, suficiente para doblar al de Apolinar Soriano, y paseó dos merecidas orejas.
Hizo presencia en la arena moronense el cierraplaza, de nombre "Agualimpia", con el hierro de José Cruz. Salió dubitativo de chiqueros, pensándolo y con cautela. Posteriormente, repitió con codicia en las telas del capote de Martín Morilla. En el primer puyazo tumbó al caballo y en el segundo se le castigo bastante, quizás en exceso. Inició el tercio de muleta Manuel sacándose a los medios al encastado de José Cruz. Faena de mayúsculo esfuerzo y notable compromiso del joven de Morón de la Frontera al que ya pesaba el duro cansancio de una larga jornada en la que dejó grabado un sello muy personal ante la afición de su tierra. Lo mató de una estocada desprendida, que valió para hacer caer al novillo, y paseó una oreja con la que echó el cerrojo a la tarde.
Morón de la Frontera (Sevilla). Viernes, 1 de mayo de 2026. Novillada a beneficio de la reparación de la techumbre del Templo de San Francisco y de las obras de la Iglesia de San Miguel de la localidad sevillana, así como a colaboración con la asociación APHNE del municipio. Novillos de Domingo Hernández, de gran clase y con buen ritmo; Fermín Bohórquez, bien presentado y con buen comportamiento; Hermanos García Jiménez, noble; Fermín Bohórquez, de buenas condiciones; Apolinar Soriano, de armónica presentación y con gran calidad; y José Cruz, encastado. Martín Morilla, como único espada, dos orejas, palmas, ovación tras aviso, oreja tras aviso, dos orejas y oreja. Entrada: Más de media plaza en tarde nublada y calurosa.

