Entretenemos el invierno con América y nos olvidamos de España. Es como un relajo, posiblemente necesario, porque América sigue teniendo ese punto de ensoñación, de tiempos gloriosos, de conquista, de calidez frente al abrupto invierno de nuestro país. América tiene, al menos para mí, una virtud fundamental: la internacionalización de un sentimiento, un espectáculo y ese milagro metamorfoseado de cambiar la violencia del toro en dos caminos válidos y milagrosos: el arte y/o la emoción. Y añadan el resto de ingredientes fundamentales de la obra que llamamos toreo: naturalidad, temple, dominio, inteligencia, valor, etc.
Don Juan Carlos I regresa así a los espectáculos taurinos tras varios años de ausencia
El novillero extremeño saldó su encerrona abriendo la puerta grande. Paseó un rabo de un…
Navalón, tres orejas, exhibe su gran momento en el triunfal regreso de los toros a…
Aignan (Francia). Toros de Araúz de Robles. Alberto Lamelas, oreja tras aviso y ovación tras aviso; Rafael Serna, oreja…
Sevilla aguarda las horas previas a la reparación de Morante de la Puebla tras la…
Un rabo paseó Borja Jiménez, que abrió la puerta grande con Perera, tres orejas, y…