No funcionaron los festejos del lujo. Los cuvillos en Sevilla, lejos de su calidad; los juampedros que todavía no nos enseñan el objetivo de Juan Pedro hijo, que siempre aseguró que iba a estar más cerca de la bravura de Parladé que de la nobleza, o falta de casta, de lo que heredó del padre. Fallaron también los de Montealto en Madrid y coincido con José Luis Benlloch en que estamos ante uno de los ganaderos que más vive y sufre por su ganadería. Pero la hechura, el volumen, la apariencia, no tuvo relación con el motor tan escasito. A la postre, en las tres plazas el banquete acabó casi en luto. Pero siempre está ahí Francia para echarnos un capote.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2065
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2065 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2065 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Memoria y sentimiento
Tras la corrida de Resurrección de Sevilla, hubo una recepción del Rey Emérito Don Juan…
Morante de la Puebla paseó dos orejas en la tarde de su regreso a los…
En el primer pase fue cogido y lanzado a gran altura. Hizo por él el…
La imagen del Rey Emérito en Sevilla, en el objetivo de Arjona.
Brindó Morante la faena de su regreso al Rey Emérito Juan Carlos I, presente en…
El matador de Linares da una vuelta al ruedo que debió ser con un trofeo…