La espina

México en el corazón

Paco Mora
lunes 10 de mayo de 2010

Desde muy niño he sentido una especial atracción por todo lo mexicano. Los hombres que cruzaban el Atlántico para enfundarse en el vestido de luces -¡cómo recuerdo aquellos bordados de cruceta!- me parecían auténticos semidioses. Veía con avaricia todas las películas de Jorge Negrete, Pedro Infante y Tito Guizar y me pirraba por las canciones de Irma Vila, y sobre todo por los huapangos toreros, que me trasladaban a un mundo que tuve metido toda mi vida en un rincón del alma.

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