FERIA DE JULIO

Samuel Navalón se adueña de Valencia

José Ignacio Galcerá
sábado 18 de julio de 2026
El torero de Ayora abre la puerta grande tras una tarde de entrega y ambición desmedidas, y revalida su triunfo en las Fallas; importante actuación de Luque con una encastada corrida de El Torero

Arrollador, implacable, pujante, ambicioso... así fue la tarde de Samuel Navalón. Con el triunfo de este sábado, el torero de Ayora se ha hecho amo y señor de Valencia, de su puerta grande, conquistada de nuevo en esta Feria de Julio tras la que descerrajó en marzo por Fallas. Dos triunfos sin discusión, dos golpes sobre la mesa que le sitúan, no cabe duda, como el triunfador de la temporada en esta plaza. Cuajó dos actuaciones de máxima entrega -¡así se derriban las puertas, así se conquista la gloria!- y no precisamente fue un triunfo fácil -ni por paisanaje- porque la encastada y muy seria -por dentro y por fuera- corrida de El Torero exigió el mayor de los compromisos. Los toros de Lola Domecq reclamaron toreros machos y Navalón lo fue. Como Luque, que firmó una tarde importante, magistral, aunque en su caso sin el premio de la salida a hombros.

El tercero descabalgó a Agustín Moreno. Caballo y picador al suelo. Costó levantar al equino y el toro fue picado en el que guardaba la puerta. Frenado, se lo pensaba mucho, reservón, Curro Javier trató de abrirle los caminos al toro. Y como quien no quiere la cosa, como si la papeleta que tuviera delante fuera sencilla, Samuel Navalón se echó de rodillas, acortó distancias, muy cerca, y se lo trajo toreado media docena de veces. Ahí ya quedó constancia de la total entrega del valenciano esta tarde. La faena fue un toma y daca. Fiero el toro, que exigió una barbaridad. Si tocaba la muleta, se violentaba y sacaba todo el genio. Por arriba no quería nada. Navalón marcó con su firmeza quién mandaba ahí. En una ocasión casi se lo echa a los lomos, en la siguiente le rompió el toro el estaquillador y en cada embestida se mascaba la cogida. Que llegó. No estaba para alardes el toro pero a ver quién le decía a este Navalón que se reservara, que contuviera su hambre de gloria. En un intento de cambiado por la espalda, lo cazó el toro, que prendió al valenciano por la espalda. Salió del trance aturdido, le quitaron la chaquetilla y aun así todavía quiso más. Quedaba un ramillete de molinetes antes de la igualada y una estocada contraria. La oreja fue de justicia a tanta entrega. Importante de verdad su dimensión.

Navalón traía consigo esta tarde una misión: triunfar sí o sí. Por lo civil o por lo criminal. No había quien lo detuviera. No perdonó un quite. Por chicuelinas en el segundo y por tafalleras en el quinto. Ambos bajo el denominador común de la quietud. Y como si antes en su toro no le hubiera pasado un tren por encima, se fue a la puerta de chiqueros con el sexto como muestra de determinación. Librada la larga, lo mejor vendría cuando, sueltos los brazos, toreó con categoría a la verónica. En los medios fue el explosivo e inmóvil inicio por cambiados. Se venía el toro con todo. Navalón le dio generosa distancia. Otro toro encastado. Gobernó Navalón al toro en una primera serie con la diestra, otra notable al natural, pero el de El Torero fue perdiendo inercia. Navalón se mostraba crecido, envalentonado. Se la jugó de verdad, en ocasiones hasta atropellando la razón fruto de una ambición desmedida. Una entrega desatada. En las luquesinas le acabó echando mano por segunda vez esta tarde y en las bernadinas de cierre, casi otra. Una estocada caída con derrame. Se desató la petición, cayó la oreja, y se desmesuró el desequilibrado palco presidencial de Valencia con un segundo trofeo que en cualquier caso no desmerece ni minimiza la tarde del valenciano, que abrió por segunda vez consecutiva la puerta grande Valencia. De la que se ha hecho amo y señor.

MAESTRO LUQUE

En cuanto Luque se hizo presente con un quite de plantas firmes por chicuelinas en el toro de Urdiales ya se hizo notar el sevillano. Con esa misma seguridad se mostró frente al astifino segundo, con sus amenazantes puntas por delante. Brindó la faena a José Luis Benlloch. La apertura ya fue extraordinaria, torero y poderoso a partes iguales, y luego hizo fácil lo que en realidad no lo era porque había que ahormar una embestida con carácter, especialmente por el pitón derecho. Por la otra mano, el toro fue más claro y profundo, y Luque lo toreó fenomenal al natural. Además, en la corta distancia aguantó con estoicismo parones y alguna mirada intimidante, dejándose rozar las puntas de los pitones la taleguilla. Mató de una estocada contraria y algo trasera, y paseó una oreja.

Soltó las muñecas con el capote ante el quinto, todo un galán. La corrida exigió en banderillas y Juan Contreras se escapó de milagro de la cornada. En el quite se volvió a templar el de Gerena por verónicas y ahí se descubrió que el pitón bueno del toro era el izquierdo. Que fuera bueno no significa que fuera fácil. Afloró entonces el maestro Luque. La faena fue de un asiento, firmeza y temple sensacionales. La capacidad de Luque es tal que acabó metiéndolo por el derecho también sin que nadie diera un duro al comienzo por ese pitón. Faena sorda pero que deja huella. Con el toro más parado, se puso a "jugar", enseñándole y quitándole la muleta como si de un tentadero se tratara. Así de sobrado anda. Lo pinchó y se esfumó la posibilidad de cortar una oreja.

El paso de Diego Urdiales por la feria fue más bien discreto. Su primero fue de esos toros que ahora llaman con disparo, exigente para estar delante por cuanto no regalaba ninguna embestida. En una faena de muchos tiempos muertos, los mayores logros llegaron en una serie de cuatro naturales estupendos. Y ya. Con este se atascó con el descabello y al otro, el cuarto, que se llevó una ovación de los tendidos por su presencia como sus otros hermanos, lo mató bien. Sin ritmo, metiéndose por dentro, no fue sencillo ni por una ni por otra mano. En todo caso, no se le vio con demasiada confianza al riojano.

Valencia. Sábado 18 de julio de 2026. Toros de Toros El Torero, muy bien presentados y de encastado juego en conjunto. Diego Urdiales, silencio tras aviso y ovación con saludos; Daniel Luque, oreja y ovación con saludos; y Samuel Navalón, oreja tras aviso y dos orejas. Entrada: Un tercio de plaza. Saludó tras banderillear al segundo Antonio Manuel Punta y Curro Javier, en el sexto.

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