Llevo veinte años viajando a Colombia por estas fechas. Antes aguantaba hasta dos meses y medio en los países taurinos de América. Era y es una buena experiencia. Aunque allí gracias a la bondad del público, que acude a las plazas a pesar de que las entradas no son baratas. No son baratas ni para España y muchísimo menos para aquellos países. Gracias a la bondad del público, repito, la Fiesta ha ido centrando más su mirada en el brillo de los toreros que en la emoción y presencia del toro. Ya están viendo lo de México y ya han visto en los portales lo de Venezuela, etc. Y eso que parece tan poco relevante puede ir minando el futuro taurino en esos benditos países. Porque ese es uno de los cánceres que debilitan la Fiesta aunque faciliten el disfrute de las figuras.
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