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Desde Ceret

“Adeu, Catalunya”, me exilio

A las 11.40 h. del 28 de julio de 2010, el Parlament de Catalunya se cargó la Tauromaquia en Catalunya, cumpliendo el último trámite democrático exigido por la cámara...

Juan Soto Viñolo, desde Ceret.
Juan Soto Viñolo, desde Ceret.

A las 11.40 h. del 28 de julio de 2010, el Parlament de Catalunya se cargó la Tauromaquia en Catalunya, cumpliendo el último trámite democrático exigido por la cámara. Instantes después este escritor catalán (Barcelona, 1933), dijo “Adéu, Catalunya”. Lo que no consiguió Franco con mi padre ni conmigo, lo ha logrado CiU, única responsable de la erradicación de los toros en Barcelona. Sèpanlo ustedes. Ni ERC, ni la Plataforma Prou, ni las 180.000 firmas, ni la cultureta, ni la conciencia animalista son culpables de la ejecución sumarísima del Uro salvaje. Sólo Convergencia, que siempre tira la piedra y esconde la manita.

“Adeu, Catalunya”, me exilio a Ceret para seguir siendo catalán y taurino, para emocionarme en las justas taúricas de su plaza Monumental, comprobando in situ que el catalanismo y la Tauromaquia son compatibles y hermosos. “Adéu, Catalunya”, que luego me nacionalizaré francés porque quiero morir en Colliure al lado de Machado, escuchando la Santa Espina como marcha fúnebre.

Me voy a Francia, la de la grandeur, el bidé y la felación a los acordes de la Marsellesa, la de Henry de Montherlant con Los bestiarios, la Francia culta de la duquesa de Abrantes, J.J. Rousseau, Gautier, Nimeño II y Sebastián Castella, la de los coliseos romanos de Nimes y Arles, con dos mil años de vida.

Con el lavado de cerebro de la Prensa del Movimiento Convergente (Avui, La Vanguardia, El Periódico y El País Catalunya) más el soporte de TV3, la tele de la senyora Marta Ferrusola, creyeron los dirigentes políticos que silenciaban la maniobra antitaurina iniciada en 1988 con la Ley de Protección de los Animales, acompañada de diversas acciones como la declaración de Barcelona como ciudad antitaurina en 2006. Por cierto que durante la votación, sonó mi móvil que tiene como sintonía “El toreador”, de la ópera Carmen de Bizet, ante la sorpresa del alcalde Joan Clos que, como siempre estaba alelado, desflequillándose del susto.

En plena caída libre de la afición catalana desde hace años, una serie de oportunistas, hicieron leña del árbol caído. Los tipos de ERC con la pegatina del burro catalán en la frente, los ecologistas y verdes, los animalistas, aventaron el fuego convergente hasta que apareció la Plataforma Prou, liderada por un relamido vegano argentino que está a sueldo de las instituciones cobrando del dinero público y adquiriendo más notoriedad que los salvadores de la fiesta como Luisneolluismillet.

Así las cosas, se produce la votación y la abolición se aprueba por 68 votos SI, 66 NO y 9 abstenciones. Me fijé durante la transmisión en ciertas personas. Nunca ví tan feo y chaparro a Carod Rovira, escondido bajo su papada, con su bigote de morsa; nunca tan exultante a Felip Puig, verdadera figura del cinismo y la hipocresía; jamás tan incompetente y aturullado a Ernest Benach, el del coche tuneado y el reposapiés de 9.000 euros, y nunca más desangelado a José Montilla, “Niño de las monjas”, haciendo su último paseíllo.
Ítem, Uro est, Federico.

¡Qué burros los de la pegatina del burro! El silencio de su Prensa del Movimiento Convergente, ha desencadenado una aplastante reacción de los periódicos de MadriT. Se han cargado la fiesta, a cambio de un valioso costo: que se descubran los entrebastidores de la Generalitat de Catalunya y sus orondos barandas.

Que esto, Puigcercós, Portabella y demás acólitos propios y asociados, no se queda así: esto se hincha como dijo El Guerra. Ahora a retozar las vacaciones, a disfrutar de las pagas vitalicias por reconvertir la Catalunya próspera de los setenta en la caseta i el hortet de la familia Pujol. Por cierto ¿a qué embajada catalana viajará el senyor Carod con su amorsito?

Esta aberración fundamentalista y pueblerina, la pagarán muy cara a la vuelta de las elecciones. Artur Mas, el agalanado Timbaler del Bruc, se enfrentará a un boicot de productos catalanes de resultados imprevisibles y, nosotros los taurinos catalanes ya estamos organizando la Feria de Cèret y contratando autocares para el 11 de septiembre cuando se celebre en la Monumental de Cèret la corrida de toreros catalanes.

¿Sabéis qué, señores diputados, enemigos de la Tauromaquia? Que os sodomicen.

JUAN SOTO VIÑOLO, periodista y escritor.