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TAL DÍA ESTA SEMANA...

25 años del milagro de Sabiote

Luis Fernández 'Jocho II', conversando con el doctor Rafael Fuentes, que le salvó la vida, en una imagen de 1988. (Foto: Archivo)
Luis Fernández "Jocho II", conversando con el doctor Rafael Fuentes, que le salvó la vida, en una imagen de 1988. (Foto: Archivo)

El 24 de agosto de 1988 el doctor Rafael Fuentes salvó la vida del novillero valenciano Luis Fernández "Jocho II", hoy subalterno a las órdenes de su paisano Enrique Ponce, con quien compartió cartel aquella tarde.

sábado 31 de agosto de 2013, 12:11h
25 años del milagro de Sabiote

Este sábado se cumplen 25 años de la tarde en la que el doctor Rafael Fuentes salvó la vida del entonces novillero Luis Fernández "Jocho II". El joven espada valenciano -actualmente banderillero de la cuadrilla de Enrique Ponce- cayó herido aquel miércoles 24 de agosto de 1988 en la jienense plaza de Sabiote, cuando un novillo de los Herederos de don Bernardino Giménez, de nombre "Granizo", le propinó al entrar a matar una cornada en el muslo derecho que le partió la vena y la arteria femoral.

Por suerte para el torero, que actuaba ese día con Bernard Marsella y su actual jefe de filas, al frente de la enfermería se encontraba un galeno revestido de ángel de la guarda que, a pesar de su juventud, actuó con mente fría y despejada, tomando una decisión tras otra con el máximo acierto. La primera fue la de estabilizar al herido -a quien se le concedieron las dos orejas- para trasladarlo al Hopital "Reina Doña Sofía" de Córdoba y, una vez allí, aplicarle cirugía vascular.

"Desde mi localidad, la hemorragia masiva que vi me hacía presagiar, camino de la enfermería, la lesión de la femoral -comentaba Rafael Fuentes a APLAUSOS en una entrevista a nuestro director, José Luis Benlloch, poco tiempo después del desagradable episodio-. Y, efectivamente, así fue. Llegó con un shock hipovolémico y hubo que remontarle antes de operar. Le habíamos hecho un torniquete y seguía sangrando. Un segundo torniquete tampoco cortó la hemorragia, por lo que supimos que la lesión afectaba a la arteria y a la vena femoral. Una vez en condiciones, una vez remontado el paciente, le abrimos y comprobamos las dos lesiones. Las ligamos y, superado el peligro vital, como había que salvar la pierna y teníamos tiempo, decidimos el traslado a Córdoba donde existe un centro especializado de cirugía vascular", ya que entonces no existía ninguno de semejantes características en la provincia de Jaén.

En la enfermería "le habíamos ligado la arteria y la vena femoral, que estaba afectada en su tramo superficial, y ya con las tensiones mantenidas, decidimos el traslado a Córdoba. Fue la misma estrategia que se siguió con Curro Vázquez en Madrid, donde se le ligó la femoral en la enfermería y posteriormente se le trasladó al "Primero de Octubre" para intervenirle. Los cirujanos taurinos, en nuestros congresos, nos comunicamos experiencias y estas situaciones las tenemos muy claras. Hablamos de lo que se debe hacer y de lo que no, y lo que no se debe hacer en estas enfermerías es cirugía reconstructiva. La tensión del momento y los medios de que se dispone no lo hacen recomendable", afirmaba en aquella charla el "salvavidas" de Jocho, que en aquel momento se debatía vestido de grana y oro entre la vida y la muerte con apenas 19 años de edad.

El traslado a Córdoba helaba la sangre y despertaba de pronto todos los fantasmas del temor. Por unos momentos Sabiote y Pozoblanco se unían en sus significados. Dos pueblos andaluces, dos toreros heridos y un desenlace distinto, afortunadamente, rotundamente distinto. "Llegó a la enfermería a las ocho y veinte, y a las nueve y cinco salía en la ambulancia. A las nueve y media cambiamos de ambulancia en Úbeda, cogimos una UVI e incorporamos un ATS de traslados; y a las diez y media estábamos en Córdoba, donde nos esperaba el doctor Calleja al que ayudé a operar", relataba el galeno.

La operación de Córdoba duró aproximadamente hora y media: "Como tenía un arrancamiento de la arteria y vena femoral superficial, en la arteria se le hizo un "by-pass" con su propia vena safena de diez centímetros. Se vio que funcionaba perfectamente y comenzó la recuperación, que ha sido asombrosa", destacaba el médico un mes después del percance.

LOS RECUERDOS, 25 AÑOS DESPUÉS

Jocho y el doctor Fuentes son hoy grandes amigos. Pero aquella amistad se inició incluso antes de la tarde de Sabiote. "El mismo día de la novillada, Jocho comió en mi casa y me firmó una fotografía escribiendo en su dedicatoria: "Para que no me tenga que coser nunca". Pasada la odisea, me dedicó otra: "Por lo bien que me cosió". Desde entonces, nos une un poquito más de sentimiento si cabe a toda la familia".

Hoy, el cirujano recuerda que Jocho II reapareció en la primavera del año siguiente en Navas de San Juan: "Y me brindó el novillo del regreso", rememora orgulloso; "salvamos al hombre y al torero, pues luego ha figurado en las cuadrillas de muchos toreros importantes, el último hasta ahora el mismísimo Enrique Ponce, con quien por cierto formó pareja novilleril y compartió cartel también el día de la reaparición en Navas".

"Salvar aquel percance me hizo entrar, como sucede con los toreros, en el grupo A. Fue un revulsivo para mi carrera y, a día de hoy, con mis 59 años, puedo asegurar que a pesar de cubrir el puesto como cirujano en muchas plazas de la provincia de Jaén y seguir muy vinculado al mundo de la cirugía taurina nunca he atendido una herida tan grave y brutal. Y esperemos que nunca más tenga que volver a pasar por algo similar", concluye.

En la sección "Se comentaba…" del próximo número de la edición en papel de APLAUSOS recordaremos cómo vivió el entonces novillero aquel gravísimo percance. "Pensaba que no salía de aquella", afirmó.