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La revolera

Querer no siempre es poder

La comparecencia de Finito de Córdoba en Valencia está dando mucho que hablar. La sinceridad de un torero que no nació para embustero ni truchimán les ha sentado a algunos como un par de banderillas de fuego...

La comparecencia de Finito de Córdoba en Valencia está dando mucho que hablar. La sinceridad de un torero que no nació para embustero ni truchimán les ha sentado a algunos como un par de banderillas de fuego. Allá ellos si prefieren que les hablen con jerigonzas idiomáticas y excusas de mal pagador, cuando siempre es de agradecer que quien nos habla desde un foro público se vacíe sin rodeos ni subterfugios. Su “cuando el toro no ha fallado y yo he querido”, ha levantado ampollas en los que piensan que hay que entregar la piel delante de cualquier toro valga o no valga para hacerle el toreo que el torero lleva dentro.

El Fino es un artista, y los artistas se expresan al cien por cien de su capacidad creativa cuando el material de que disponen es el adecuado, y además les soplan las musas de la inspiración. Y a los que creemos que el toreo es un arte, cuando hemos visto al torero de Arrecife de La Carlota entenderse con un burel nos hemos sentido felices de estar presenciando ese momento. Lo que no es capaz El Fino de hacer es tratar de cortarle las orejas o taparse ante un toro de contra estilo a base de trallazos, remanguillés, rodillazos y demás pamemas propias del toreo bufo. Para Juan Serrano eso es perder el tiempo y engañar al público. El que quiera presenciar un espectáculo cómico-taurino-musical que busque vídeos de Llapisera y El Empastre.

Es posible que en vez de ese “y yo he querido” hubiera sido más acertado decir “y yo me he sentido a gusto”, pero creer que El Fino o cualquier otro torero que entienda el toreo como un arte, no quiere estar bien siempre es ignorar la idiosincrasia de los hombres que se visten de luces. Un día le dijeron a Paco Camino, “¡Ay si tú hubieras querido!”, a lo que el de Camas respondió: “Yo siempre quise, lo que ocurre es que no siempre pude”. Claro, que de eso a estar dispuesto a hacer una faena de saltimbanqui para contentar a los que no saben paladear el buen toreo hay un abismo. ¡Bien Fino! Sigue así, que así te queremos los que conocemos y hemos paladeado tu excelsa tauromaquia tantas veces. Nosotros sabemos que el caviar no es para todos los días ni para todas las ocasiones.