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La Revolera

Román y Santiago López

Tiene condiciones innatas en las que necesita insistir y perfeccionarlas, para que sus actuaciones se conviertan en triunfos que le allanen el camino. Siempre se ha dicho y es muy cierto que el mejor apoderado del toreo es él mismo.

La ruptura entre Román y Santiago López se veía venir. Era la historia de una muerte anunciada. El encuentro del ya matador de toros y quien lo ha llevado hasta la alternativa tenía una carga romántica que con el paso del tiempo se ha ido difuminando, en la medida en que se ha demostrado que el joven valenciano necesita un tiempo de cocción muy superior al previsible. Y evidentemente, no corren tiempos propicios para la lírica. Román es muy joven y tendrá que echarle mucha paciencia a su carrera y saber esperar. Tiene condiciones innatas en las que necesita insistir y perfeccionarlas, para que sus actuaciones se conviertan en triunfos que le allanen el camino. Siempre se ha dicho y es muy cierto que el mejor apoderado del toreo es él mismo.

Ahora, la dura realidad con la que se debe enfrentar el torero, es su propia capacidad de sufrimiento y carácter para superar el proceso de crecimiento en su difícil profesión. Eso si de verdad quiere cuajar en un buen matador de toros y no pasar a la historia como flor de un día. Entre el "pudo ser" y el "es" sólo media su capacidad y su esfuerzo. Sería lamentable que Román no levantara el vuelo, porque es valiente y tiene un carisma que conecta con los tendidos con facilidad. Ahora ya es matador de toros y deberá afrontar su realidad paso a paso y eso solo de él depende. La soledad del torero sólo es parangonable con la soledad de las cumbres del escalador de alta montaña. Santiago ha dicho que le seguirá ayudando y seguro que lo hará. Pero su camino hacia el éxito solo Román debe ser capaz de despejarlo.