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FERIA DE SAN ISIDRO

Robleño, única ovación con decepcionantes cuadris

El temperamento y agresividad de Tejedor, cuarto de la tarde, salva el honor de la divisa onubense, que lidia un encierro de espectacular hondura pero escaso juego

martes 02 de junio de 2015, 18:34h
Dignidad de Encabo, que sorteó el único toro ovacionado en el arrastre.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL FESTEJO

LA OPINIÓN DE PACO MORA: "Seis cuadris con poco recorrido"


Fotos: Álvaro Marcos - www.las-ventas.com

Abrió plaza un toro fuerte, muy en tipo, que se movió con criterio en los primeros tercios, acudiendo pronto al caballo, pero que fue a menos hasta pararse en la muleta. Por el izquierdo se complicó y por el derecho las pocas embestidas que tuvo las tomó con cierta nobleza pero muy aplomado. Encabo toreó bien a la verónica ganando terreno y anduvo lidiador en los primeros tercios. Después, realizó una faena tesonera y de empeño, matando de una buena estocada. Fue silenciado.


El cuarto fue un toro castaño con movilidad, agresivo y que transmitió tensión a los tendidos. Temperamental el de Cuadri. Encabo, lidiador con el capote, fijó bien la embestida antes de lograr una faena con puntos de entereza y sabiendo tirar en determinados momentos del animal sobre todo por el pitón derecho. Las pausas convenientes entre las series ayudaban a potenciar la movilidad del toro. Labor de oficio, conocimientos y madurez, pero mal coronada a espadas. La gente tomó partido por el toro. En banderillas, puso un gran primer par Ángel Otero.

El segundo fue un toro serio, muy cuajado, con plaza, que empujó en el caballo aunque sólo con un pitón y con la cara alta. En la muleta tuvo buen fondo de nobleza aunque resultó bajo de raza. Empezó topando pero gracias a la firmeza y seguridad de Robleño sacó nobleza. El torero anduvo firme, paciente, sin aburrirse, sacando el fondo del animal y ejecutando muletazos sueltos de buena factura, sobre todo por el pitón izquierdo. Mató de una estocada y saludó la ovación del público.

Porfió Robleño ante el quinto, un toro que derribó al picador en el tercio de varas y que resultó complicado e incierto, aplomándose después en la muleta. Labor tesonera del madrileño, que tiró de disposición, firmeza y oficio para tratar de extraer las pocas embestidas que le brindó su oponente. Se justificó de sobra, matando de pinchazo y estocada baja de efecto inmediato.

El tercero tomó dos varas con la cara alta y sacó cierta nobleza y humillación en las dos primeras tandas. A partir de la tercera fue a menos y se complicó hasta acabar descompuesto. Alberto Aguilar estuvo bien plantado en la primera mitad de faena, corriendo bien la mano y tirando de él. Al descomponerse el toro, el lucimiento ya resultó imposible. Mató de tres pinchazos.

El sexto fue complicado, incierto, con un toque de mansedumbre además y que, como toda la corrida, no quiso empujar de verdad en las telas. Aguilar no estuvo a gusto en ningún momento en una labor breve que fue silenciada.

Madrid
, martes 2 de junio de 2015. Toros de Hijos de Celestino Cuadri. Muy bien presentados, entipados, con cuajo y hondura. Corrida con mucha plaza. Parados los tres primeros, nobles y bajos de raza; y más complicados los tres últimos. El 4º, el de más movilidad y agresividad, fue ovacionado en el arrastre. Luis Miguel Encabo, silencio y pitos tras aviso; Fernando Robleño, ovación con saludos tras aviso y silencio; Alberto Aguilar, silencio y silencio. Entrada: Tres cuartos.