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PAMPLONA.- FERIA DE SAN FERMÍN

Sólo una oreja para De Mora

El complicado y deslucido juego del encierro del Conde de la Maza condiciona el séptimo festejo de la feria

domingo 12 de julio de 2015, 18:58h
Fotos: JAVIER ARROYO

Brindó al público Eugenio de Mora su faena al primero, al que terminó cortándole una oreja tras inventarse una faena en la que su disposición fue la nota más destacada. Arrancó de rodillas con muletazos por alto, mostrándose firme y con mucho oficio por los dos pitones. Tapó muchos defectos al toro, que pasó sin humillar ni emplearse, soltando la cara y sin ritmo. Labor con tesón pero sin brillo por la condición de su oponente. Mató de estocada trasera y tendida.

Frente a las dificultades del muy serio cuarto, Eugenio de Mora puso de nuevo tesón y oficio. Probó, miró y midió el del Conde, pero a pesar de ello no desistió el toledano, que realizó una labor sin eco pero de mucho mérito por la complejidad del astado. Esfuerzo baldío de Eugenio, que justificó su incursión en los sanfermines.

Cobró en varas el segundo, cuya muerte brindó al público Antonio Nazaré. El animal, sin terminar de emplearse, mostró templanza y nobleza. Dejó estar, pero se paró demasiado pronto en el último tercio. El sevillano lo pasó por uno y otro pitón en una labor que nunca alcanzó relieve. Mató de una habilidosa estocada y fue silenciado.

Suelto de salida como sus hermanos, el quinto resultó en la muleta imposible por el lado izquierdo y algo más potable por el derecho. Pasaba en los primeros muletazos de cada serie sobre ese pitón, pero también acabó desarrollando y sacando dificultades. No hubo belleza ni lucimiento, pero sí disposición y recursos por parte del de Dos Hermanas, que mató de estocada atravesada y varios golpes de descabello.

El tercero, de serias hechuras, desarrolló pronto sentido en el último tercio. Le hizo un par de feos, uno por cada pitón, y no se dio coba Juan del Álamo, que abrevió con él. Desconfiado con los aceros, el salmantino mató mal.

Se dejó más el sexto por los dos pitones, aunque Juan del Álamo no terminó de estar a gusto ante él en ningún momento. Fue el animal más manejable del deslucido envío del Conde de la Maza, pero la labor del salmantino nunca llegó a tomar vuelo. Concluyó con manoletinas para arrancar algunas palmas y mató de media estocada arriba y un golpe de descabello.

Pamplona, 12 de julio de 2014. Toros del Conde de la Maza, bien presentados y deslucidos de juego. Casi todos muy complicados y justos de casta. Más noble y manejable el 6º. Eugenio de Mora, oreja y silencio; Antonio Nazaré, silencio y silencio; y Juan del Álamo, silencio en su lote. Entrada: Lleno.