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FERIA DE BEGOÑA

Cierre a lo grande en Gijón

Enrique Ponce, con dos orejas, y El Juli y Miguel Ángel Perera, con tres cada uno, abren la puerta grande y salen a hombros junto al mayoral de Garcigrande y Domingo Hernández

Fotos: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

El primero, con el hierro de Garcigrande, fue un toro atacado de kilos al que se cuidó en el primer tercio ya que mostró cierta flojera. Tuvo calidad y Enrique Ponce pulseó bien las embestidas por ambos lados para afianzarlo. Hubo muletazos de bella factura en un largo trasteo. Mató de una estocada entera tras dos pinchazos y una media atravesada y saludó una ovación. El cuarto, de Domingo Hernández, salió con muchos pies. Se estiró el valenciano a la verónica y tras cumplir en el caballo, hizo pasar un quinario a su cuadrilla en banderillas. Ante la pitada, Ponce pidió calma, se fue a los medios y lo brindó al público. Desgranó una lección de colocación, toques y temple. En una labor basada principalmente en el pitón derecho, tiró con firmeza de las embestidas, ligó los muletazos y se impuso en todo momento al toro, mientras la banda tocaba el Concierto de Aranjuez. Lo despenó de una gran estocada que tumbó al toro sin puntilla. Dos orejas.

A Violáceo, de Domingo Hernández, lo recibió El Juli con verónicas y una larga. Ante una apuntada debilidad, lo dejó sin picar para torearlo por chicuelinas y cordobinas. Comenzó la faena a su altura, pese a lo rebrincado de la embestida. La faena se vino arriba cuando lo sometió en una excepcional serie de derechazos dejando la muleta barriendo la arena. También hubo importantes momentos al natural. Terminó ligando tres roblesinas y matando de estocada corta arriba cobrada en el mismo platillo. Dos orejas. Se pidió la vuelta al ruedo para el bravo ejemplar que no fue concedida. A Tamizado, de Garcigrande, bajo de raza, le cortó una oreja El Juli por una faena en la que el buen oficio del madrileño sirvió para instrumentar un trasteo largo en el que los mejores momentos vinieron sobre el pitón derecho.

Un trofeo paseó Miguel Ángel Perera de su primero, un toro al que le cuajó un largo quite por tafalleras rematado con caleserina y revolera. Brindó a Carlos Zúñiga padre en medio de una ovación. Abrió su faena con tres pases cambiados por la espalda en los medios antes de darle distancia para hilvanar dos buenas series en redondo. Humilló el garcigrande cuando encontró la muleta puesta y salía distraído cuando atisbaba una vía de escape, lo que provocó algunas intermitencias en la faena. Mató de casi media trasera y caída. El extremeño salió a por todas frente al sexto de Domingo Hernández: verónicas de rodillas para recibirlo y tras un leve refilonazo en el caballo, lo brindó al público, hincó rodillas nuevamente, ahora en los medios, y le instrumentó una larga serie en redondo. Nunca terminó de humillar el toro, alcanzando su labor las mayores cotas cuanto el toreo fundamental dio paso al accesorio. Se metió entre los pitones con luquecinas y toreo de cercanías. Pese a la estocada caída cortó dos orejas para acompañar a Ponce y El Juli por la puerta grande junto al mayoral de la ganadería salmantina.

Gijón
, domingo 16 de agosto de 2015. Toros de Garcigrande (1º, noble y manejable pero justo de fuerzas; 3º, humillador; y 5º, desrazado) y Domingo Hernández (2º, bravo; 4º, desrazado; y 6, bueno aunque sin terminar de humillar). Corrida bien presentada y de juego variado en la que destacó el jugado en segundo lugar. Enrique Ponce, ovación con saludos tras aviso y dos orejas; El Juli, dos orejas y oreja; Miguel Ángel Perera, oreja y dos orejas. Entrada: Tres cuartos de plaza.
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