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FERIA DE LA MADELEINE

El valor de Lamelas, lo mejor en el cierre de Mont de Marsan

El torero jienense corta una oreja frente a una deslucida y complicada corrida de Miura

domingo 24 de julio de 2016, 18:28h

Fotos: ISABELLE DUPIN

Fernando Robleño no tuvo ninguna opción con el primer toro de Miura, un animal que barbeó las tablas y muy protestado por el respetable por un problema en los cuartos traseros. Acudió dos veces al caballo, sin emplearse, y tras un intento del torero madrileño por hilvanar faena, desistió. Su segundo fue un bonito sardo que saltó limpiamente al callejón sembrando el pánico. Bien medido el castigo en tres entradas al caballo por El Legionario. Saludó en banderillas Raúl Ruiz, de excepcional exposición. Fernando Robleño estuvo hecho un león en una faena de mucho coraje en la que aguantó las tarascadas de un toro que derrotaba y que tenía media embestida. Valiente el madrileño que falló con la espada.

El segundo de Miura tampoco mejoró las prestaciones de su anterior. Blando de salida, perdió las manos tras su encuentro con el picador. Faena de buen oficio de Javier Castaño ante un animal que apenas se tenía en pie y que no permitió el lucimiento. No remató el quinto en los burladeros que tampoco se empleó en el peto. Apenas se desplazaba el de Miura. Más molesto que peligroso, Castaño se justificó ante él sobre el pitón derecho. Un pinchazo, una estocada caída y cuatro golpes de descabello antes de ser silenciado.

Muy armado por delante el tercero de Miura, entró hasta cuatro veces al caballo, dos de ellas recargando tras salir suelto. Alberto Lamelas, que lo recibió a portagayola, se acopló mejor por el pitón izquierdo del toro, logrando una serie al natural verdaderamente buena. Muy dispuesto, finalizó con un ramillete de manoletinas antes de dejarse el premio de la orejapor el fallo con los aceros. De nuevo se fue a la puerta de toriles frente al sexto, al que recetó unas vibrantes verónicas siendo volteado de forma espectacular en el remate del saludo capotero. El jienense cayó al suelo desde una altura de tres metros, quedando aturdido y reponiéndose del percance tras unos instantes. Volvió a la cara del toro y se la jugó en una labor de más disposición y compromiso que lucimiento ante un animal soso y apagado. El premio final de la oreja recompensó su tarde.

Mont de Marsan (Francia), domingo 24 de julio de 2016. Toros de Miura, muy desiguales de presentación, deslucidos y complicados en líneas generales, de pobre juego. Fernando Robleño, silencio y gran ovación con saludos; Javier Castaño, silencio y silencio tras aviso; Alberto Lamelas, silencio tras aviso y oreja. Entrada: Lleno.