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La Revolera

Por Paco Mora
Por Paco Mora

El Fallero

El pase con que inició esta tarde su faena a unos de sus “juampedros” -¡animalicos!- el joven Ginés Marín era “El Fallero”, aquel pase con la muleta plegada y sacándose el toro por la espalda que estrenó Pedro Martínez “Pedrés”, creo que fue en la feria de Fallas de 1953.

No, no era el “cucuruchito de pescao” del gran Pepe Luis Vázquez, como se ha insinuado en la trasmisión del canal Toros. El pase con que inició esta tarde su faena a unos de sus “juampedros” -¡animalicos!- el joven Ginés Marín era “El Fallero”, aquel pase con la muleta plegada y sacándose el toro por la espalda que estrenó Pedro Martínez “Pedrés”, creo que fue en la feria de Fallas de 1953. Cito de memoria y pudo ser un año antes o uno después, pero qué más da. Muchos le llamaron la pedresina entonces y todavía lo siguen haciendo, como le denominan pedresinas a todos los muletazos de ese corte. Pero nocabe el error, y menos en Valencia, porque hasta el maestro Reus pintó un hermoso cartel con ese pase con que enriqueció el arte del toreo el albaceteño que yace en el lecho del dolor, sin que la desmemoriada y desagradecida familia taurina le haya hecho justicia todavía concediéndole la Medalla del toreo que por cierto, se está repartiendo con tal profusión que amenaza con quedar devaluada.

Aclarado ese punto, poco más hay que decir sino resaltar la gran proyección del jerezano Ginés Marín que ha abierto la puerta grande de la plaza de la calle de Xàtiva, convirtiéndose en el triunfador de la poco respetable corrida que se ha lidiado en la víspera de la “cremà”. La culpa de la decepcionante corrida no es del chiquillo jerezano, que ha estado hecho un hombre con lo que le ha tocado bailar, si acaso hay que buscarla en los que pueden exigir y exigen y en los ganaderos y empresarios, que sucumben a sus deseos resucitando el “perritoro” de Mariví Romero.

Que Ponce es el “Gallito” de esta época, no me lo tiene que contar nadie. Que Cayetano apunta cualidades que recuerdan a sus ancestros toreros, tampoco. Pero que está a punto de terminar esta edición de las Fallas taurinas y se ha reproducido lo que viene siendo costumbre un año tras otro, también es muy cierto. A los toreros que no están entre los privilegiados, toro grande y fiero y billete pequeño, y a los elegidos, el torito de pitiminí y la “billetá”. A la Fiesta no la van a matar los antitaurinos, la van a asesinar poco a poco los que le rinden culto al becerro de oro y se enriquecen con ella. Y mañana más, y peor. Quien sabe...

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