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PRIMERA PARTE

Paco Ureña, golpe a golpe

Paco Ureña, golpe a golpe

El murciano se sincera en APLAUSOS: “Los tiempos de soledad no sólo no los olvido, sino que me los recuerdo cada día. No tenía ni un clavo al que agarrarme y pensé en quitarme, sí”

“Pureza es no mentirte a ti mismo, no mentir al público y, por supuesto, no mentir al toro. Ser sincero con el animal y con quien va a verte es lo más importante”, afirma el diestro.

Su escalada parece definitiva. Tarde a tarde, golpe a golpe, Paco Ureña reivindica un sitio fijo en las ferias. El clasicismo y la pureza de su concepto cotizan al alza en tiempos en los que otro tipo de tauromaquias, quizá más vistosas, pero, seguramente, menos auténticas, han comenzado a imponerse entre las nuevas generaciones. Está feliz con el vuelco dado a su carrera, admite que siempre soñó arrancar en Valencia y seguir en Sevilla, Madrid..., pero lo que más le enorgullece es haberlo conseguido permaneciendo fiel a sus valores, como hombre y como torero. Ahora, en sus manos tiene la consolidación. “Por fin depende todo de mí”, subraya.

-Otros años a estas alturas no había ni empezado la temporada.

-Y ahora ya llevo Vistalegre, Ambato, Valencia, Arnedo, el festival de Murcia... Los cambios siempre tienen su lógica y su porqué, y lo más lógico, después de una temporada como la mía del año pasado, era que empezara toreando en las primeras ferias. Esa es la lógica del toreo, aunque todos sabemos que a veces en este mundo la lógica no siempre es lo que más prima, pero debería de ser así.

-¿Está llegando todo en su momento justo?

-Supongo que sí. Las carreras de todos los toreros son distintas y a cada uno le llegan las cosas cuando le tienen que llegar. En mi caso, si hubiese sido antes quizá no hubiese sido el momento adecuado. Ahora mismo todo está cayendo por su propio peso.

Es Paco Ureña. En apenas un par de años su situación profesional ha dado un vuelco importante. Esa es la grandeza del toreo. Quien hace un tiempo permanecía marginado y apartado de las ferias surge ahora como reclamo de la afición. No es que el público hubiese dejado de creer en sus condiciones, es que, simplemente, ni le llamaban ni le daban la oportunidad para hacerlas valer en la plaza; pero, afortunadamente, no hay sistema ni oligopolio capaz de frenar a quien interpreta el toreo puro, el toreo de siempre, sin aditamentos vanos ni superficialidades.

-Ahora le saldrán a uno más amigos que antes...

-Bueno... así funciona la vida. También es cierto que estoy conociendo a más gente que nunca y supongo que es normal que, en consecuencia, crezca también el número de amigos.

-Imagino también que los tiempos de soledad y ostracismo no se olvidarán fácilmente.

-No sólo no los olvido, sino que me los recuerdo cada día. Sé el momento en el que estoy, sé dónde tengo los pies, sé cómo es mi profesión, afortunadamente la conozco bien, y recordarme de dónde vengo y lo que me está costando llegar hasta donde estoy es fundamental. En cualquier profesión en la que dependemos de las capacidades del hombre y de la persona hay siempre altibajos y es muy importante recordar de dónde viene uno, cuáles son tus principios, lo que has vivido y has pasado para llegar donde estás.

-¿Llegó a pensar en quitarse?

-Sí, por supuesto que sí, sería un cobarde si no lo reconociera; pero afortunadamente ese animal del que vivimos, ese animal que a todos nos alimenta el espíritu y nos une, que es el toro, fue el que me ayudó a no tirar la toalla. Pasé momentos muy complicados, no tenía ni un camino para tirar por él, ni un clavo al que agarrarme. Fueron momentos muy duros, sí.

-¿Siente que está empezando a llegar la recompensa? ¿Empieza a ver la luz?

-Por supuesto. Yo ya me siento más que recompensado. Todo lo que en mi mente tenía y quería hacer, a día de hoy lo he conseguido. Lo que consiga de ahora en adelante dependerá de la capacidad que yo sea capaz de mantener.

-De momento su nombre ya no figura anunciado únicamente junto a ganaderías duras. ¿Era ese el principal objetivo con el cambio de apoderamiento?

-No, no, para nada, de hecho sigo matando corridas de Adolfo y de Victorino, como el año pasado y los anteriores; pero sí es cierto que estoy teniendo la oportunidad de entrar en otro tipo de corridas y de carteles en los que, ahora mismo, estoy pudiendo expresar mi toreo.

-Lo de Arnedo, Sevilla y Madrid con victorinos será para recordar de dónde viene uno...

-Así está siendo mi carrera y así seguirá siendo. No tengo por qué esconderme de ello. El de Albaserrada es un encaste que me gusta, que me ha dado la oportunidad de expresarme muchas veces y por eso seguiré apostando por él. Eso lo tengo claro.

PUREZA Y COMPROMISO

De Ureña se ha destacado siempre la pureza de su concepto. Su asentamiento de plantas, su cite de frente, su colocación ante el toro. Sin embargo, preguntado por qué es para él la pureza, responde: “No mentirme a mí mismo, no mentir al público que paga una entrada para verme y, por supuesto, no mentir al toro. Para mí hay muchas maneras de interpretar el toreo, todas las respeto, pero ser sincero con el animal y con la gente que va a verte para mí es lo más importante. Eso es la pureza”.

-No será fácil practicarla siempre...

-Desde luego que no. Pureza es también intentar torear lo más reunido posible con el toro y darle al animal la capacidad de elegir entre la muleta o tu cuerpo. Y todos los días no aparece esa capacidad, claro.

-¿A qué tiene más miedo: al toro, al público, al fracaso, a los compañeros...?

-Lo que más miedo me hace pasar es la opción de traicionarme a mí mismo o de traicionar a lo más importante, que es el toro. Eso sí me quita el sueño. Lo demás, no. No quiero ni fallarme a mí, ni al público ni al toro. Eso es lo que más me preocupa.

-¿De qué manera puede traicionarse uno a sí mismo o al toro?

-Muy fácil: hay tardes en las cuales uno triunfa y corta orejas pero sale diciendo para sus adentros hoy no he tenido la capacidad de entregarme; y otras en las que, aunque no triunfes o no cortes orejas, te vacías como torero, sales de la plaza, llegas al hotel, te quitas la ropa y lo haces con la satisfacción de saber que has sido capaz de entregarte al animal y haber dado lo que tienes dentro de ti.

-Esos miedos hay que saber gestionarlos. En su caso, ¿cómo lo consigue?

-Trabajando mentalmente todo lo que puedo, autoconvenciéndome de muchas cosas, de que soy capaz de superar todos esos miedos que, indudablemente, existen; porque si no existieran no seríamos personas, sino máquinas. Lo fácil es tener miedo. Lo difícil, lo ilógico, es no tenerlo.

-Verle el color al dinero ayudará lo suyo a superar ciertos tragos...

-Algo ayuda -ríe-... pero no soy una persona a la que le preocupe en exceso el dinero. Claro que tampoco soy tonto y obviamente quiero ganarlo, porque a todos nos hace falta. Hoy por hoy ni estoy rico, ni tengo para comprarme una casa, pero sí tengo para vivir y seguir disfrutando de mi preparación diaria sin que me falte de nada.

Fotos: ARJONA

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