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MADRID.- FERIA DE SAN ISIDRO

Rotundo magisterio de Enrique Ponce, cuarta puerta grande en Madrid

El valenciano cuaja dos faenas presididas por la profundidad, la elegancia y el clasicismo en el primero, y el dominio, el valor y la capacidad en el segundo y corta dos orejas

viernes 02 de junio de 2017, 13:43h

Fotos: JAVIER ARROYO

Una oreja le cortó Enrique Ponce al que hizo segundo. El valenciano saludó con elegancia y despaciosidad al de domingo Hernández, con mucha expresión en los lances. Volvió a lucirse en un quite por chiculinas de manos bajas. La faena, primorosa, la cuajó a un toro muy noble que tuvo el fondo muy al límite y que se apagó pronto. Ponce logró muletazos excelentes, de mucha ligazón y enjundia. La belleza y la armonia, todo junto. En redondo hubo tres series muy reunidas y toreras. El final de faena, con muletazos de pierna flexionada fueron extraordinarios. Elegancia, inteligencia y sutilidad. Remató su actuación de una estocada tras pinchazo.

Exposición, riesgo, firmeza y magisterio es lo que tuvo su faena al cuarto, un toro muy serio y armado que no se empleó y al que el diestro de Chiva dio todas las ventajas, tirando con pulso de su oponente. Proverbial el sitio y el compromiso del valenciano, ganando un paso siempre y logrando muletazos de gran mérito. Dominio pleno. Un pinchazo, una estocada corta pero arriba. Se pidió la oreja con insistencia, concediéndola el palco. Puerta Grande para Ponce en Madrid. La cuarta en su carrera.

Calidad y profundidad tuvo el tercero, de embestida pastueña y entregada. Faena templada aunque desigual de David Mora, salpicada de buenos muletazos sobre ambas manos, destacando los que fluyeron por el pitón derecho. Mató de una estocada defectuosa, siendo ovacionados tanto el torero como el toro en el arrastre. Deslucido el quinto, fue un toro áspero y con la cara alta que no descolgó y se quedó muy corto por los dos pitones. Faena decidida y sin brillo de David Mora que se tiró a matar a ley y por derecho, saliendo prendido aunque sin aparentes consecuencias.

Noble y manejable el primero de Domingo Hernández, fue un toro amplio y fuerte al que le faltó raza y empuje. Confirmó alternativa el castellonense Varea, que dejó buenos apuntes en una labor digna y sin brillo que se deslució por atascarse el torero con los aceros de muerte. Bravo y encastado el sexto, tuvo prontitud, acometividad y embistió por abajo con alegría. Exigente por bravo, de embestida humillada. Varea se encontró con la dificultad añadida del viento y cuajó una faena con decisión en la que mostró su buen concepto, sobresaliendo con la mano izquierda en muletazos sueltos de buena factura. Faena de más intención que estructura. Ovación para el toro en el arrastre.

Madrid, viernes 2 de julio de 2017. Toros de Domingo Hernández, bien presentados, muy serios, con mucha arboladura, corrida cuajada y musculada, noble, encastada y de buen juego a excepción del deslucido quinto y del descalzado cuarto. Bravo e importante el sexto, para el que se pidió la vuelta al ruedo. Buenos segundo y tercero, ovacionados en el arrastre. Enrique Ponce, oreja y oreja tras aviso; David Mora, ovación con saludos en ambos; Varea, que confirmó alternativa, silencio tras aviso y silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes". Saludó en banderillas en el tercero Ángel Otero y Antoñares en el quinto.