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Sasha Gusov, emociones en blanco y negro

“Como artista, no soy capaz de encontrar ningún elemento de creatividad mejor que la Tauromaquia. Es el arte de las artes… ¡Tiene todos los ingredientes!”, afirma el fotógrafo ruso, afincado en Londres y auténtico enamorado del toreo

Fotos: SASHA GUSOV y JAVI ROCA

“Como artista, no soy capaz de encontrar ningún elemento de creatividad mejor que la Tauromaquia. Es el arte de las artes… ¡Tiene todos los ingredientes!”. Quien habla es Sasha Gusov, fotógrafo nacido en Rusia y afincado en Londres que se quedó prendado del mundo del toro prácticamente desde el mismo día en que lo conoció de primera mano. “Me acercó a él una persona entrañable y entusiasta, el doctor Fernando Carbonell, miembro del equipo médico de la enfermería de la plaza de toros de Valencia, a quien conocí en 2013”, recuerda quien ya contaba con 53 años de edad cuando vio la primera corrida de toros de su vida. “Desde aquel día, me enamoré para siempre”, confiesa.

Sasha es un grande de la fotografía, triunfador a nivel internacional en ámbitos alejados de la Fiesta. Sin embargo, el veneno del toreo le ha invadido con fuerza. Numerosas son las plazas y las ferias por las que pasea cada año, cámara en mano, su larga melena y canosa barba. “Para mí, dentro del mundo del toro, lo más importante es la conexión del mundo actual con nuestro pasado, así como la libertad y los valores que representa”, apunta.

Sasha sigue haciendo fotografías analógicas y en blanco y negro, por lo que capta cada momento tal cual es, “sin filtros”. Hablamos de un tipo de fotografía pura, igual de pura que lo es la Tauromaquia para él: “No me gustaría tocar ni cambiar nada de la historia, tradición y ética dentro de este mundo tan profundo y misterioso. ¡La Tauromaquia es cultura, es historia de la humanidad!”, exclama absolutamente convencido, y añade: “En las fotos que hago, me gusta centrarme más en todos los aspectos previos a la corrida, como el sorteo, el momento en que se viste un torero, la liturgia, los entrenamientos, el campo... En definitiva, todos los dramas y emociones que generalmente están más ocultos a los ojos del espectador”.

PLANES A LA VISTA

Sasha Gusov acaba de publicar dos libros, “People like us”, “en el que muestro una foto taurina”, y “Bolshoi Ballet”. Ninguno de ellos trata el mundo taurino como sí lo hará su próxima obra: “El próximo álbum en el que estoy trabajando para intentar publicar a principios del año que viene se titula “Tauromaquia”. La editorial La Fábrica ya se ha interesado por él y espero que todo vaya adelante. Este proyecto no sería posible sin la ayuda de la familia Carbonell, a quien tanto aprecio, sin la importantísima y siempre feliz colaboración de Román, el matador de toros, que me ha adoptado como uno más de su cuadrilla y me ha enseñado los entresijos de la profesión, y sin la del empresario Nacho Lloret, que está facilitándome el trabajo para poder acceder a los callejones de las plazas de toros”.

Sasha espera seguir agrandando su trabajo taurino próximamente: “Este año espero asistir al mayor número de ferias posible, fundamentalmente de España, aunque también tengo planeado viajar a América y Francia”, desvela quien lanza otra sincera y jugosa reflexión para concluir: “La sociedad está perdiendo de manera muy rápida sus valores. El mundo del toro es de las pocas esperanzas que me quedan de cara a conservar nuestra humanidad en el futuro”.

RUSO, AFINCADO EN LONDRES... Y TAURÓFILO

Sasha Gusov nació en Rusia, pero vive en Londres desde 1989. Su primer proyecto fotográfico fue “Images of the Bolshoi Ballet” en 1993.

Sasha trabaja para múltiples periódicos y revistas, empresas de imagen y fotografía. Es el autor de “Shooting Images” (2001) y coautor con A. Navrozov de “Italian Carousel” (2003).

Incansable observador de la gente que le rodea, ha trabajado para múltiples e influyentes clientes como Vogue, Christie’s, Sotheby’s o Bolshoi Ballet. También es conocido por sus espectaculares “portraits” a Ian Mckellen, Hugh Jacman, George Clooney o Valery Guérguiev. Su trabajo le ha hecho viajar por más de cuarenta países por los que no ha dejado de inmortalizar con su cámara las diferentes culturas que ha conocido.