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La Revolera

Por Paco Mora
Por Paco Mora

La de Torrestrella se salió del marco

Me dijo Domingo Ortega, en ocasión del festival celebrado en La Monumental de Barcelona a beneficio de los damnificados por la riada del Vallés de 1962, que “torear es poder con los toros y después hacerles cada uno lo que sepa o pueda”. Sin embargo, esa regla de oro del toreo hace muchos años que permanece en el baúl de los recuerdos, porque tal parece que los toreros de ahora fueran enfermeros del Imserso y se vistieran de luces para evitar que los toros rueden por la arena a cada pase. Y cuando más cogidos con alfileres están los toros de una ganadería, más los exigen los toreros de postín. Dícese de aquellos que torean donde quieren, lo que quieren y cobrando lo que les da la gana.

Pues bien, hartos de tanta mermelada y pan pringao, en la quinta corrida de la Feria de La Virgen de los Llanos de Albacete, por fin vimos, ayer día 12 de septiembre, una corrida de toros brava, fuerte y encastada a la que había que poderle y aplicarle los cinco sentidos a su lidia. Nada de arrumacos y cucamonas para mantenerlos en pie, la corrida de Torrestrella pedía a gritos toreros con valor y conocimientos para poder lucir en toda su grandeza de toros bravos. Bonitos de lámina, bien musculados y astifinos, pero sin exageraciones antiestéticas y fuera de lugar, los toros de Álvaro Domecq fueron un espectáculo en sí mismos, y un bálsamo para curar al aficionado de la indigestión de tanto toro de diseño, para toreros cuya mayor heroicidad es conseguir mantenerlos en pie.

Nos hartamos de decir que la Fiesta está en crisis. Pamplinas, lo que está en crisis es el valor y la dignidad profesional de los toreros, que pudiendo escoger toros bravos y encastados, exigen la burra de floro, que hay que llevarla del ramal para que siga la muleta. ¡Qué sabiduría, qué temple, qué torería, cómo ha mantenido al toro en pie durante toda la faena! Clueca definición del arte de torear. Esa no es la verdad del toreo. La verdad estuvo en poderle ayer a la gran corrida de Torrestrella con la que triunfaron a lo grande Rubén Pinar, Paco Ureña y Garrido. Y bien que reaccionó el público ante la belleza y la importancia del toro bravo de verdad. Al quinto se le pidió el indulto después de un faenón de antología de Pinar, pero hacía pocos días que se había indultado alegremente otro toro, y el palco no se atrevió. Hubo que conformase con la vuelta al ruedo. Pero la corrida de Torrestrella se salió del marco.

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