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ZAPATO DE ORO

Oreja para Ochoa en la última novillada de Arnedo

La casta de los ibanes se diluye entre silencios

domingo 01 de octubre de 2017, 17:59h

Fotos: CARMELO BETOLAZA

Concluyó el Trofeo Zapato de Oro y lo hizo con una encastada novillada de Baltasar Ibán ante la que sólo Carlos Ochoa logró cortar un trofeo al quinto de la tarde. Ante este novillo, encastado y que embistió con brío desplazándose con buenas condiciones, Ochoa le cuajó una faena muy en novillero que conectó pronto con el tendido y propició que se arrancara la banda de música interpretando el pasodoble “Zapato de Oro”. Presagio de faena grande que después se quedó a mitad pues predominó el toreo efectista y de galería por encima del toreo hondo, profundo y entregado que pedía el de Ibán. Le faltó relajo, poso y más hondura a la faena de Ochoa, quien siempre se mostró honestamente muy valiente y en busca de un triunfo que llegó en forma de un trofeo tras lograr una estocada entera que puede ser de premio. Con el segundo de la tarde, otro de Baltasar Ibán con casta y mucha nobleza, sobre todo por el pitón izquierdo, Ochoa se lució al natural haciendo albergar la esperanza de presenciar una interesante faena. Pero, tras un desarme, la faena ya no fue la misma. Le costó remontar al novillero la situación, firmando una segunda parte del trasteo donde alternó sobre ambos pitones con un discreto lucimiento. Faena a la que le faltó acople, temple, medir las distancias y entender al novillo. Estocada desprendida y seis descabellos. Silencio tras aviso.

Silenciado fue Ángel Sánchez ante el novillo de Baltasar Ibán que abrió. Un novillo que presentó las complicaciones propias de la casta, y al que Sánchez le cuajó una actuación en la que se alternaron los momentos más brillantes con algunos de menor entidad, alcanzando las cotas más artísticas de su labor en algunos pasajes de toreo al natural. Estocada trasera y tendida con un descabello. Silencio. Con el cuarto, con genio, complicado y rebrincado, realizó una labor muy seria, entregada y comprometida que no terminó de ser entendida en toda su dimensión por el público. Estuvo importante Sánchez ante un novillo que no fue fácil y al que le cuajó lo mejor, al natural, con pasajes muy meritorios por este pitón. Estocada caída. Silencio.

Completó cartel en el último festejo de abono David Salvador. Con el tercero, un novillo con mucho que torear pero que embistió templado y presentó un trapío irreprochable, David Salvador intentó cuajar un trasteo que nunca terminó de llegar al público. Faena por ambos pitones a la que le faltó emoción, decisión y entrega por parte del novillero, quien no terminó de entender las condiciones del animal para sacarle mayor provecho. Una actuación en la que, además, resultó volteado sin consecuencias cuando estaba intentando el toreo al natural, lo que complicó aún más cualquier posibilidad de lucimiento. Estocada caída y nueves descabellos. Silencio tras aviso. Con el que cerró plaza, el menos claro de los seis y a la postre más deslucido, se mostró sin acople con el novillo constándole mucho ligar los pases y las series. Lo intentó por ambos pitones en una faena con muchos pases pero poco fondo y profundidad. Estocada entera en todo lo alto. Silencio.

Arnedo (La Rioja). Domingo 1 de octubre de 2017. Último festejo del Trofeo Zapato de Oro. Novillos de Baltasar Ibán, bien presentados, encastados todos con sus matices, siendo el sexto el más deslucido. Aplaudidos en el arrastre 1º, 2º y 5º y de salida, los lidiados en 2º, 3º y 4º lugar. Ángel Sánchez, silencio en ambos; Carlos Ochoa, silencio tras aviso y oreja; David Salvador, silencio tras aviso y silencio. Entrada: Casi media plaza.