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En la II edición del ciclo "Letras en Sevilla"

Morante: "La imagen que tenemos de Belmonte es gracias a Chaves Nogales"

El diestro de La Puebla del Río participa en una de las charlas dedicadas al periodista sevillano en la que se analizó la obra “Juan Belmonte, matador de toros”

miércoles 01 de noviembre de 2017, 11:09h

La Fundación Cajasol celebró la II edición del ciclo “Letras en Sevilla”, coordinado por segundo año consecutivo por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra. Las jornadas -celebradas el lunes 30 y el martes 31 de octubre- han estado dedicadas al periodista sevillano Manuel Chaves Nogales.

Una de las charlas contó con la presencia de Morante de la Puebla, quien junto al director de cine Agustín Díaz Yanes y el periodista italiano Marco Cicala presentaron el libro “Juan Belmonte, matador de toros”. El torero sevillano, durante su intervención, afirmó: “Por lo que más conocemos a Juan Belmonte es a través de Chaves Nogales. Su figura, toda su travesura y alma aventurera se refleja de una forma casi novelesca en el libro y te embauca de una forma… la imagen que tenemos actualmente de Belmonte, gran parte de ella, es gracias al libro”.

“Cuando uno empieza y se pone delante de las becerras la sensación es muy parecida a lo que se describe en el libro. El toreo es un ejercicio espiritual, algo que ya decía Belmonte, y en ese espíritu hay una penumbra que es complicado de describir y de decir lo que realmente está pasando”, confesó Morante de la Puebla, quien añadió: “El torero se relaciona con el toro a través de la belleza o de la emoción pero no a través de las palabras. Veo fotos cuando era chiquitillo y no tienes una definición consciente de lo que haces, porque es el inconsciente el que torea. Belmonte era muy espiritual y soñador y el inconsciente le hacía sentir aquello que no se puede explicar con palabras”.

En un pasaje del libro se hace referencia a la condición física de los toreros. Preguntado por Morante por qué es más importante para torear si la energía o el alma, contesta: “Si fuese por el alma Rafael de Paula -presente entre el público- estaría toreando todavía pero sin embargo las piernas no le dejan. Indudablemente hace falta un cuerpo suficiente para torear. Belmonte tenía el suficiente para hacerlo”.

“Belmonte fue un revolucionario -continuó Morante de la Puebla- él cuenta muchas veces que no tenía una vocación de torero, era valiente y soñador y los toros era lo que había aquel tiempo en la calle. Él trajo al toreo el temple, era capaz de dominar al toro a través del temple, que en aquel tiempo no se conocía. Eso es lo que trajo nuevo al toreo, era algo innato. Su forma de caminar, de hablar, de expresarse era templada. Fue el que trajo el dominio del arte a través más que de la quietud de la despaciosidad”.