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La página de Manolo Molés

Por Manolo Molés
Por Manolo Molés

Los inviernos perdidos

Cataluña había caído en manos de unos pocos que interpretan la historia según sus sueños. Ese sentirse distintos al resto y con una identidad propia que nada tiene que ver con el resto del país. Y por ese camino errado han estado a punto de dinamitar un país llamado España. Entre partidos antisistema disfrazados de independientes se montaron la película de la desconexión de España. Era como hundir una de las regiones más ricas de este país. Pero eso les importaba nada. Ellos tenían su camino errado, pero lo tenían. Despegarse de todo lo español y la primera putada fue para los toros, para borrarlos de su idílico país de los sueños. Y cambiaron el toro por un burro. Y un montón de borricos llevaron a Cataluña al borde del abismo; y a Balañá a darle más pelas por doblar las pelis en catalán y de paso a que cerrara la plaza. De cine, debió pensar don Peret. El primer leñazo fue para nosotros. Luego mil putadas, pese a no encontrar apoyo en ningún país y una revuelta y una votación de cómic y un odio y una estupidez entre El Algarrobo y sus compañeros. El del flequillo y otra prenda, la Presidenta de esa jaula de grillos que era y fue el Parlament de Catalunya.

El toro que desbarató el disparate llevaba marcado el número 155, de la ganadería galaica de un tal Rajoy, con Rivera de mayoral y Sánchez, que echó una mano a última hora aunque andaba pegando molinetes antes de quedarse quieto. Y se acabó la vaina que dirían en América. Por cuarta vez la proclamación de un sueño republicano se le echa al corral a los tergiversadores de la historia. Acostumbrados a travestir la realidad incluso en los colegios daban por gran nación a Cataluña cuando en la historia de este país nadie cuenta que durante ocho siglos fue invasión árabe y que luego los reinos que devolvieron el país y los nativos fueron Castilla, León, Navarra y Aragón. Y en Aragón y bajo esas cuatro barras de sangre estaba el reino de Valencia, el condado de Barcelona, las Baleares… pero afortunadamente no han logrado acabar su disparate de arruinar una tierra y una gente. Y ahora las urnas decidirán. Vaya tropa y que hablen los votos.

LA LUCHA DE FRANCIA Y AMÉRICA Y LO DORMIDOS QUE ESTAMOS AQUÍ

No logro convencer a José Luis Benlloch para que disfrute de la América taurina. El domingo en la radio le puse tres cebos para que se anime porque sé que le iba a emocionar cómo aman la Fiesta en aquellos países. Por ejemplo, lo de Colombia, la misma que se agarró al honor de César Rincón para gritar que había mucho más en ese hermoso país que la guerrilla y el narco. Como Otoya y su gente intentan, y están consiguiendo, que Cali vuelva a ser la feria más grande de América. Como la gente de la capital, con Negret a la cabeza, han logrado borrar la prohibición taurina del alcalde Petro, y han vuelto a abrir la plaza posiblemente más madrileña de todo el continente. O esa labor de Juan Carlos Gómez, llenando todos los días un plazón que es Manizales, todo el dinero para un hospital y cuidando a los jóvenes a un precio muy módico y sentándolos en la sombra, desde la fila ocho para arriba y son más de mil doscientos chavales que harán futuro. Y ha inventado algo fantástico: todo aquel que tenga su primer empleo tiene derecho a una rebaja muy fuerte. Ya pagará más cuando en ese, o en otro empleo, vaya subiendo en categoría y pasta. Y quien lo tiene más áspero es Medellín. El bueno de Tobón, en esta bellísima ciudad que fue patria del cártel de la droga más duro de Colombia, el de Pablo Escobar. Todo ha cambiado pero al fin siempre vamos de extremo a extremo. Y ahora políticos “animalistas” ponen palos en la rueda del carro de la celebración de eventos taurinos. Aun así, la feria de La Macarena ya tiene los carteles en la calle.

Le contaba a Benlloch cómo luchan en estos países y lo dormidos que estamos nosotros. Francia se ha cargado ya a los antitaurinos a base de multas y de mandarlos a un kilómetro para que insulten. Y han desaparecido. En América (donde también hay una reacción que ve con menos gusto lo de los españoles “conquistadores”) ya hay trabas no fáciles de solventar. Pero yo amo más a Colombia porque me emociona cómo defienden la Fiesta como cosa suya. Que lo es; y se la llevamos nosotros. Tenemos que aprender de Francia con la corrida integral y la victoria sobre los antis callejeros o de despacho. Aprender de América para los que siguen amando algo que llevaron allí los españoles.

PERDEMOS EL TIEMPO Y SEGUIMOS CON LOS BRAZOS CRUZADOS

Aquí estamos más dormidos. Y perdemos el tiempo y los inviernos y seguimos con los brazos cruzados. Y cada cual va a lo suyo. En este país sólo se ponen de acuerdo para despedir a los muertos. Pero no donde hay que dar vida y señales. ¿Cuántos apoderados quedan que no sean empresas? ¿Cuántos encastes hemos perdido? ¿Qué promociones hay para que la gente joven vaya a la plaza a una buena localidad? Por eso le decía a José Luis, ven a ver cómo se crían los toros a tres mil metros de altura entre las cordilleras y las palmeras de cera, entre el azul del cielo y el cierzo de los montes. Por aquí pasaron en buena hora aquellos locos iluminados que descubrieron el nuevo mundo y lo llenaron de toros bravos. Por eso siguen peleando. Y aquí cada invierno es otra siesta. Y no es lo mismo roncar que estar al loro, que diría don Enrique Tierno Galván.

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