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La página de Manolo Molés

Por Manolo Molés
Por Manolo Molés

La siembra y la siega

América domina los meses de invierno y la España taurina desaparece y sigue sin afrontar los problemas que la acosan y que sería bueno plantear, atacar y resolver en el invierno. Seguimos igual esperando que todo se arregle solo. Los únicos que laboran, sudan el invierno y tiran de cartera son los ganaderos. Gente principal para que la Fiesta funcione y a los que o no se trata bien o se maltrata. Los ganaderos crean el material fundamental sobre el que se mueve la Fiesta: el toro. O sea, que este mundillo no existiría sin unos abnegados hombres y mujeres de campo siguieran soñando en la alquimia y la historia para encontrar ya no solo el toro bravo -que ese no lo matarían muchos- sino el toro toreable, a veces bueno, otras falto de emoción. Porque una cosa es la fachada (lo vimos hace dos domingos en México, un gozo de plaza llena en lo que llaman “numerado”, dos toreros de primera línea, El Juli y Adame. Una corrida de toros bastante bien presentada, Juli puso mucho de su parte, es cierto, tenían trapío y tenían peso, pero estaban huecos por dentro o vacío su depósito de casta. Mucha carne y poca gasolina. O sea, no vino la emoción. Porque esa sólo la trae el toro).

Ojalá que México, país tan taurino, de tantas ganaderías, la mayoría calcadas en el nivel de emoción que está demasiado bajo, logra refrescar el futuro de su ganadería.

México es un gran país, el que más ganaderías tiene y más plazas se abren al espectáculo. Que sigan llenando sus plazas pero que trabajen para aumentar los octanos de esa gasolina que llenamos en el toro: la casta.

Sí me gustaría enviarle un abrazo a Arturo Macías, el diestro azteca (y la otra mitad español con la familia asentada en Andalucía muy cerquita de la finca de Padilla), otro discípulo de la ética, la épica y la verdad del inolvidable Antonio Corbacho. Un toro le rebañó el cuello a Arturo y ya está de nuevo en el tajo. Este torero sí merece que España fuera menos cicatera con él a la hora de darle corridas aquí.

QUÉ AYUNTAMIENTOS MÁS LOCOS Y DISPERSOS TENEMOS EN ESTE PAÍS

Cómo es la vida. Dos que estaban medio sentenciados al banquillo: Daniel Luque y Román han puesto en pie su revolución y ahí están cobrando su recompensa, Luque da gusto verlo, asentado, maduro, valor y un punto alto de personalidad. Y Román, que creíamos que era un tipo simpático, alocado e inseguro, ha demostrado que es un león hambriento: valor, firmeza, verdad y no dar ni un paso atrás. Y ahí está: ya sabe lo que se siente cuando te enseñan la calle de Alcalá a hombros y a tirones de machos. Dos que muerden.

Qué ayuntamientos más locos y dispersos tenemos. Te pueden hacer lo que nunca esperas y pocas veces lo que sería razonable. En Alicante, donde el alcalde está rodeado de colegas antis, al final amplía el plazo a la empresa de Simón en la tierra de Nacho Lloret. En cambio lo de Zaragoza es una jota que no se puede bailar. Coño, el mejor año de muchos, triunfos, llenos, Simón hace el milagro de los panes y de los peces (que se cargó el “serolismo” y asociados) pone en lo alto una feria y el político de turno le premia abriéndole la puerta de la calle o de la rúe (en francés). Acojonante. Qué verbena de políticos tenemos en este país. Costaría trabajo señalar quién es el peor. Hay bofetadas por el premio.

UNO DE LOS PROBLEMAS DE LA FIESTA ES QUE NO SE BARAJA NI SE MEZCLA

Bien por Gijón, plaza noble, levantada por los Zúñiga, a quien prorrogan la confianza. El Bibio es de esas plazas que tienen fresco el sabor de la historia muy actualizada. Burgos no prorrogó a Zúñiga y saca nuevo concurso aparentemente generoso. Y se habla que los Chopera (estamos en tierras o puertas del norte) retomen la dirección de la plaza. Fíjate cómo es el ajedrez taurino: Antonio Bañuelos se llevó un día toros de Torrealta al frío y la nieve de Burgos. Y ha hecho una importante ganadería. Bañuelos y Zúñiga perdieron la sintonía en los últimos compases de esa feria. Y dicen las lenguas que saben que ese desencuentro con Zúñiga y la fuerza política y paisana del ganadero en Burgos, puede formar parte importante en esa toma de decisión del alcalde anunciando nuevo y suave pliego. Por dos años sale. Y dos de gracia si se considera. Mira tío: en dos años no hay quien siembre todo el grano que sería necesario porque la guillotina y el exilio está demasiado cerca. Busquen un buen empresario y si lo hace bien que esté cinco, ocho o diez años. Nadie siembra si luego la siega es para otro. Claro que en este país ahora mismo no hay nada más volátil que el noventa por ciento de los ayuntamientos, Y ahí: matrimonio políticos de lo más disperso. La bandera arco iris se queda corta para esta grey de políticos. Y así nos va.

Me dice un buen amigo: “Tengo ganas de ver una corrida con este cartel: Curro Díaz, Ferrera y Ureña con toros-toros”. Y le respondí: “A mí me gusta también pero me gustaría más ver a cada uno de ellos en un cartel con figuras y el toro de las figuras. Porque uno de los problemas hoy en día de la Fiesta es que no se baraja ni se mezcla. Figuras con figuras y toreros importantes por la otra puerta”. Como cuando en los colegios había una puerta para niños y otra para niñas.

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