www.aplausos.es

La revolera

Feliz Año Nuevo

Que los 365 días del nuevo calendario nos traigan a todos muchos toros bravos, de esos que empujan hacia adelante la muleta con el hocico, y que caigan en manos de los toreros capaces de bajarles la mano y templar sus embestidas.
Feliz Año Nuevo para todos los lectores de esta revolera. Para los que no les gusta también. ¡Faltaría más! En las cosas del toreo todo es un permanente contraste de pareceres. Que los 365 días del nuevo calendario nos traigan a todos muchos toros bravos, de esos que empujan hacia adelante la muleta con el hocico, y que caigan en manos de los toreros capaces de bajarles la mano y templar sus embestidas. Que las circunstancias económicas del país nos permitan la alegría de ver colas en las taquillas y, en consecuencia, los tendidos llenos a rebosar.

Que las figuras que pueden se decidan por fin a exigir en las ferias de postín los toros de Miura, Victorino, Fuente Ymbro, Alcurrucén y Torrestrella, y todo lo demás se nos dará por añadidura. Que esos toreros del pelotón de cabeza se persuadan de una vez que los Cuadri, Adolfo, Aguirre, La Quinta y demás hierros llamados “duros” también tiene su lidia y que aplicándosela es posible cortarles las orejas. Que Dios permita que a los ángeles del toreo-los cirujanos de las plazas de toros- no se les escape una solo vida en los quirófanos. Porque debe quedar muy claro que a los aficionados de verdad, algo se nos muere en el alma cuando un torero se deja la vida en las astas de un toro.

Que crezca el número de empresarios que miran los intereses y el futuro de la Fiesta por encima de los suyos, que haberlos haylos. Empresarios de esos capaces de arruinarse tres o cuatro veces y volver a hacerse ricos otras tantas. Que ese albur también contribuye a la grandeza del toreo. Paralelamente, que el nuevo año nos traiga la desaparición de los que en la Fiesta Brava solo buscan medrar, en los toreros no ven más que a los gladiadores que se juegan la vida en su beneficio y en los aficionados los paganos de sus ambiciones. Y ya puestos, se podría pedir que cesara de una vez la inquina contra la Fiesta por parte de quienes, a falta de argumentos reales con los que estar en política, centran su función en intentar cerrar plazas de toros y en denigrar el toreo. Y salud y alegría para todos...