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La página de Manolo Molés

Flores en el desierto

Lo de Román es fantástico. Un chaval noble, casi ingenuo, buena gente, empezó marcando detalles pero no cuajaba y de pronto ahí está, firme, serio, original como él es, pero capaz, poderoso y fácil con el toro duro. Porque está triunfando con todo lo que le echen. Además, engancha a la gente.

Lo de Ponce empieza a romper las leyes escritas por la naturaleza hace años para los ciudadanos que se visten de luces. El torero de Chiva, con el récord de tardes toreadas por encima incluso de Pedro Romero (¿quién contabilizó, en serio, sus tardes de toros y su espada a la que dicen más certera que la de Rafael Ortega? Por cierto, algún día habrá que hacer un reconocimiento público, no sólo de su espada, sino de la enorme pureza del torero gaditano, de la que bebió Antoñete, entre otros). Ponce llegó a Colombia, como aparece en Perú, o en Méjico, y como si no pasara nada se lleva todos los trofeos y se harta de torear y hacer feliz a toda aquella afición. Y no se le ve ni el final ni el tope. Ahora que ha convencido a toda su familia de que ya no hay prisa para la jubilación es un no parar del torero de Chiva. Que lleva toreando desde los seis o siete años que tendría, corríjame si no, José Luis Benlloch, cuando participó en aquel tu certamen de Monte Picayo. Aquel chaval al que el abuelo Leandro llevaba por toda la provincia en su Dian 6, que ya era igual de listo pero que apenas daba peso en la báscula y había que ponerle relleno en las piernas para que le quedara prieta la taleguilla. Aquel novillero que se presentó en las Ventas de Madrid y dicen que no daba ni el peso pluma…

Pues pasó el tiempo y ahí está. Llega a Cali y con uno de los toros buenos de doce que echó el maestro Rincón (diez de nota muy baja) se cepilló el trofeo de la feria. Poco importó que otros toreros dieran nota alta o que Bolívar, Castella y Roca Rey salieran a hombros con una gran corrida de Juan Bernardo Caicedo. Lo mejor de la feria. Sin embargo, este mismo ganadero lidió otra en Manizales y fue la peor de la feria. Y quien debe mirar con cuidado lo que pasa en su ganadería es César Rincón. Ídolo incuestionable en Colombia desde el año de gracia de 1991. Rincón fue César del toreo y César de Colombia, pero su ganadería, salvo leves excepciones, ha sido un desencanto o por falta de casta o por falta de trapío. Y a mí me duele que el colombiano más amado en 1991, el año del César, sea cuestionado como ganadero y se le cierren las grandes ferias en donde salió tantas veces a hombros.

Mientras, en España ya van tomando posiciones ganaderos y toreros. Simón y Ramón, o sea, Casas y Valencia, han formado una entente de apoyo entre Madrid (y todo lo demás) y Sevilla. O sea, entre Simón y Ramón, dúo dinámico a la hora de contratar. O todo o nada. Mecanismo de defensa. Seguramente lícito y ojalá se hubiera suscrito antes de aquella ignominia taurina que fue dejar a la feria de Sevilla sin un puñado de figuras y que supuso que se devolvieran, dicen que tres mil o más abonos de la plaza. Un pastón. Y un motivo para borrarse que ha hecho un gran daño. Tal vez esta entente de existir entonces hubiera paliado el palo en la taquilla, que encima cuenta con la voracidad económica de los Maestrantes con un tanto por ciento demasiado alto y agobiante para cualquier empresa. En este caso la de Pagés en tercera y última generación. La Maestranza es muy bella; pero Joselito tenía razón al pelear e inventar las plazas Monumentales. Más grandes, más cómodas, más baratas y nada maestrantes. El de Gelves veía el futuro con enorme claridad. La pena fue Talavera.

CASTELLÓN TENDRÁ UNA FERIA DE NIVEL SIEMPRE QUE SE CUIDE EL TORO

Castellón abrirá feria nada más empiece marzo. Pinta bien mi tierra y andan ahí Manolito Chopera y Matilla (el más listo de la clase) a ver si a más de la vuelta de los victorinos y tres carteles más de alto lujo torerista son capaces de lograr que J.T. se vista de luces para la Magdalena. Ya se sabe que cada parto suele o salir con fórceps o hasta luego cocodrilo. Pero mi tierra tendrá una feria de nivel siempre que además me cuiden el toro. A ver si empezamos bien, Teodoro.

Lo de Román es fantástico. Un chaval noble, casi ingenuo, buena gente, empezó marcando detalles pero no cuajaba, le faltaba asiento, seguridad, oficio, yo qué sé. Parecía que iba a ser flor de un día y de pronto ahí está, firme, serio, original como él es, pero capaz, poderoso y fácil con el toro duro. Y le he visto enamorar Manizales y ahora ha metido el primer gol en la feria de Bogotá. Oreja a una corrida dura. Porque encima está triunfando con todo lo que le echen. Román, además, engancha a la gente.

VICTORINO HOMENAJEA A SU PADRE SIGUIENDO SU LÍNEA

Victorino hijo sigue la estela del padre, tan genial, tan querido. Y aparece en Madrid abriendo temporada en Las Ventas y en Vista Alegre. Aquí el 17 de febrero con Curro Díaz, Daniel Luque (ojo a este torero) y Emilio de Justo. Y el 25 de marzo en Las Ventas con El Cid, Pepe Moral y Fortes. Y valoro que el hijo honre al padre siguiendo su línea abierta de dar siempre la cara como ganadero.

Por cierto, José Rafael Palomar me dio el teléfono de Andrés Moreno, ex matador y ahora ganadero de Coquilla en tierra hostil. Tiene su ganadería en Camprodón (Gerona), patria de Isaac Albéniz, el gran compositor, a 1.300 metros de altura. Allí cría sus toros que, como está prohibida la Fiesta en Cataluña, tiene que vender para las calles de mi Castellón o donde convenga. Andrés Moreno es como una estrella fugaz o el infierno de la Tauromaquia y de la estupidez política. Pero está claro que nacen flores bellísimas en el desierto y la tierra quemada. Un día subiré a su ganadería y le daré un abrazo escuchando a Albéniz y disfrutando de la Cataluña prohibida.