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FERIA DE SAN ISIDRO

Doble puerta grande: Talavante deja su sello y López Simón recupera su conexión

Importante corrida de Núñez del Cuvillo que propicia la doble salida a hombros pese al gran aguacero que cayó en Madrid

viernes 25 de mayo de 2018, 18:36h

Fotos: JAVIER ARROYO

El primero de Núñez del Cuvillo gazapeó de salida sin romper a embestir. Juan Bautista lo recibió con armonía pero sin lucimiento. Pasó desapercibido en los siguientes tercios. Juan Bautista se mostró solvente. El toro fue noble pero pasó sin emplearse y sin transmitir. La estocada no fue entera y además trasera. Silencio.

Alejandro Talavante logró la puerta grande tras cuajar al segundo de la tarde en una faena muy personal. El toro de Cuvillo embistió con nobleza desde que salió. Talavante lo paró a pies juntos como en el quite al toro anterior. Cumplió en el caballo y apretó a Trujillo en banderillas. Talavante brindó al compañero convaleciente al que sustituía: Paco Ureña. Inició la faena con sus doblones en redondo crujiendo al de Cuvillo que respondió con humillación a la exigencia. Tras el explosivo Inicio, Talavante logró mantener la intensidad con tres tandas sobre la derecha llenas de verdad, echándose el toro atrás y ligando todos los muletazos enganchando la embestida adelante. La plaza bramaba. Con la izquierda pareció bajar un punto la faena porque no encontró en la primera tanda la rotundidad que se había vislumbrado en los cambios de mano por la espalda que dejaron varios naturales preciosos. Talavante insistió en ese pitón con la intención de buscar la profundidad de la derecha. Cruzándose constantemente al pitón contrario logró naturales en los que embebía con los vuelos las embestidas. El final también fue por doblones, el toro seguía respondiendo con nobleza pero ya sin la humillación hasta el final de las primeras tandas. La estocada entró en dos fases en buen lugar. La gran pañolada pidió las dos orejas y fueron concedidas. Quizá un punto excesivas pero la faena había tenido el sello personal de un Talavante genial.

Saltó el tercero después de la faena de Alejandro Talavante y la vuelta al ruedo con el doble trofeo y el de Núñez del Cuvillo fue devuelto por falta de fuerzas saltando en su lugar el sobrero del Conde de Mayalde. Resultó duramente cogido López Simón durante la faena al tercero de la tarde, un toro de Mayalde con el que estaba mostrando su mejor versión. Tras un templado inicio de faena sacándose el toro a los medios decidió sorprender a la gente con un cambiado por la espalda para empezar la siguiente tanda. El toro respondió con nobleza y ritmo en esa tanda sobre la derecha, el pase de pecho fue largo y reposado. Menos atenazado que en su última tarde, el torero de Barajas firmó muletazos largos. El volteretón llegó al quedarse encima del toro entre muletazo y muletazo. El toro desarrolló un punto de genio en el final de la faena. López Simón aprovechó la emoción para un final con vibración. Pinchó en el primer encuentro. Un nuevo y violento volteretón llegó en el momento de la suerte suprema. A matar o morir, fue con todo hacia delante. Oreja.

Comenzó a llover con mucha fuerza cuando salió el cuarto toro de la tarde. Un castaño de Núñez del Cuvillo con alzada, hondo y seriedad en sus pitones. Juan Bautista lo paró con profesionalidad. Los sucesivos tercios fueron un trámite para que el francés cogiese la muleta cuanto antes. Brindó al público que recordó aquella faena de Bautista bajo la lluvia en una Corrida de la Prensa. El toro se movió con nobleza pero sin terminar de humillar. La faena del francés tuvo altibajos ya que la afición continuó abandonando los tendidos. El inicio fue acompasado y torero. Hubo tandas con ritmo, con temple. Especialmente cantada una con la mano derecha. Entonada actuación del francés. Tras el pinchazo dejó una gran estocada en la suerte de recibir. Saludos.

Las cuadrillas decidieron echar hacia delante el festejo pese al mal estado del ruedo. La lluvia no cesaba. Talavante paró al colorao que hizo quinto con airosa armonía y remató con una media bellísima. Inspirado el extremeño bajo el aguacero. Miguel Ángel Muñoz picó trasero al cuvillo. Hicieron un esfuerzo los hombres de Talavante en banderillas: Luján y López con los palos y Trujillo en la brega. Talavante inició en el 7 la faena con determinación. Al toro le faltaba clase en la embestida pero obedecía con nobleza, lo aprovechó el extremeño en tres tandas asentadas muy agradecidas por la afición. El ruedo entero era un barrizal. La estocada llegó en el tercer intento. Talavante ya había dejado el su inigualable sello en una tarde que marcará su carrera. Saludos.

López Simón volvió por los fueros de sus antiguos triunfos a base de quietud y ligazón con el sexto. El altote jabonero era amplio de cara y montado en su expresión. Descolgó en el quite del perdón de Juan Bautista. Durante la lidia no apuntó las virtudes que después desarrolló. De nuevo muchísimo mérito tuvieron las cuadrillas con el piso totalmente anegado. López Simón brindó la faena al público y aprovechó en el principio de la faena las inercias en la media distancia. Se fue viniendo el toro arriba. López Simón recuperó la conexión que tanto éxito le dio a base de entrega y constante ligazón. Las tandas se sucedieron con el buen ritmo adquirido por el toro y la inteligencia de Simón que siempre dejó la muleta ahí delante para ligar. Se perfiló muy largo para entrar a matar y la estocada cayó trasera pero de rápido efecto. Oreja.

Madrid. Viernes 25 de mayo de 2018. Feria de San Isidro. Cinco toros de Núñez del Cuvillo, bien presentada y de manejable juego, destacando el 2° y 6°, y uno de Conde Mayalde (3ºbis) que resultó importante de comportamiento. Juan Bautista, silencio y saludos; Alejandro Talavante, dos orejas y saludos; López Simón, oreja y oreja. Entrada: Lleno.