www.aplausos.es

PEPE MORAL

"Chaparrito fue un gran toro pero el trato que se le dio hizo mucho"

lunes 25 de junio de 2018, 19:26h
Pepe Moral y Chaparrito, de Adolfo Martín, protagonizaron uno de los capítulos más importantes de San Isidro. Anteriormente, en este mismo San Isidro, Moral había rayado a gran altura con un toro de Miura con el que desplegó una tauromaquia rica en recursos técnicos e impregnada de su sello personal. La arriesgada apuesta del de Los Palacios sólo falló en los aceros, pero para Moral supone un impulso necesario para crecer y trazar metas mayores.

Cuando aún permanecen frescos los recuerdos de una feria tan extensa como ha sido la de San Isidro, es tiempo de reflexión, análisis y balance. Uno de los toreros para el que el ciclo madrileño de este año ha tenido una gran trascendencia en positivo es Pepe Moral. Su apuesta en la feria, anunciándose con las ganaderías de Miura y Adolfo Martín, resultaba tan ambiciosa como arriesgada, pero finalmente la moneda salió cara y la jugada se tornó ganadora. El de Los Palacios hace balance de su paso por Madrid: “Ha sido una feria muy importante para mí. Se trataba de una apuesta muy fuerte anunciándome con la corrida de Miura y con la de Adolfo. La pena es que pinchara a ese primer toro de Miura porque le tenía una oreja cortada y también al segundo de Adolfo porque hubiera abierto la puerta grande”, asegura Moral, añadiendo: “A pesar de ello, me voy con la satisfacción de haber visto a Madrid rugir y de haber dado un paso adelante en mi carrera, así como en mi toreo y en la confianza que he generado en la afición”.

Al margen de trofeos, las actuaciones de Moral han tenido una importante repercusión que se verá reflejada en el torero tanto a nivel personal como profesional: “Personalmente ha sido un paso adelante porque he apostado fuerte y, aunque uno siempre quiere un triunfo mayor, porque una puerta grande me hubiese venido muy bien, estoy muy orgulloso y contento de lo que he hecho cada tarde. Y profesionalmente es cierto que después de Sevilla salieron cosas, pero está claro que aquí hay que triunfar cada tarde y, en ese sentido, mi paso por Madrid ha supuesto un empujón para que las empresas confíen en mí y se cuente conmigo para las ferias. De momento se están moviendo bien las cosas y espero que cada tarde que me vista de luces pueda hacer lo que siento y ganarme, poco a poco, un puesto en el toreo. Es lo que busco y lo que quiero”.

“A pesar de pinchar al toro de Miura y al de Adolfo salgo de Madrid con la satisfacción de haber dado un paso adelante en mi carrera y de crecer como torero”

-¿Se puede decir que este San Isidro ha supuesto su consolidación en el circuito de las corridas duras?

-Después de mi triunfo en Sevilla, notas que se te espera un poco más y que hay que volver a ratificar ese triunfo. Afortunadamente así ha sucedido en Madrid y ahora mismo mi nombre está sonando con más fuerza y las empresas están confiando más en mí. Haber dado dos pasos tan importantes en una misma temporada en plazas como Sevilla y Madrid y con corridas que no son nada fáciles, ha sido muy importante para mí tanto a nivel personal como profesional.

-Su apuesta en este San Isidro resultaba tan valiente y ambiciosa como arriesgada. ¿Qué es lo que hace que acabe tirando para adelante y asumiendo esa responsabilidad y ese riesgo?

-Era primordial confiar en uno mismo y también tener confianza en las ganaderías. Miura es un hierro que, no siendo fácil, me gusta porque cuando sale un medio toro que se deja, sé que puedo adaptarme a él y hacerle mi toreo; y lo de Adolfo, por su forma de embestir, tan por abajo y tan despacio, se acopla a la perfección a mi toreo. No era una apuesta fácil, pero en la historia de la Tauromaquia los que han funcionado son los que han apostado. Era un reto para mí que he solventado superando con creces las expectativas que esperaba.

-En este San Isidro ha destacado en las faenas a su primer toro de Miura y al quinto de Adolfo Martín en su segunda tarde. ¿Cómo las recuerda?

-El primer toro de Miura embestía con cierto temple en los capotes y no se salía de ellos; era muy andarín y el toro de Miura, cuando empieza a andar mucho, le cuesta más trabajo tirar para adelante. Pero después del segundo puyazo vi que empezó a pararse y a centrase. Al toro, en el tercer o cuarto muletazo, le costaba más trabajito, se agarraba un poquito al piso y lo que me temía es que se parara o rajara porque pecaba un poquito de mansito y, por eso, lo que hice fue intentar ir guardándolo hasta el final que es cuando le apreté con la mano izquierda. Lo vi así, así leí la faena y así lo hice. Creo que estuvo bien estructurada. El toro de Adolfo fue totalmente diferente. Ya con los capotes veía que lo hacía bien, que colocaba la cara y que embestía por abajo. Recibió dos puyazos poniéndolo largo para que la gente lo viera, y en la muleta, desde el inicio, sabía que iba a tener calidad y profundidad en su embestida. Llegué a pensar que se podía parar un poco, pero aguantó toda la faena a un nivel alto. Fue una faena muy intensa de principio a fin. Fueron dos faenas totalmente distintas pero, en las dos, pude hacer mi toreo, el que me sale de dentro.

“Chaparrito fue un grandísimo toro pero también creo que el trato que se le dio hizo mucho. Para que se vea un gran toro hay que ser generoso con él y torearlo bien y creo que se conjugaron las dos cosas”

-Ese quinto toro de Adolfo Martín, Chaparrito, ha sido premiado como el mejor de San Isidro. ¿Le parece merecida la distinción?

-Si yo fuera ganadero me haría muy feliz que me saliesen toros así. Fue un grandísimo toro, pero también creo que el trato que se le dio hizo mucho. Para que se vea un gran toro hay que ser generoso con él y torearlo bien y creo que se conjugaron las dos cosas y la gente pudo disfrutar del toro y de mi toreo. Para mí es merecido el premio y me siento orgulloso de haber colaborado para ello, porque cuando te encuentras con un toro de esa calidad y de esa transmisión no es fácil estar a la altura y creo que fue una faena muy importante en la que pude torear como yo siento.

-Últimamente está consiguiendo triunfos muy importantes con toros de Miura y del encaste Saltillo, como son los de Victorino Martín y Adolfo Martín. ¿Qué tienen estos toros a los que tan bien coge el aire?

-Son dos tipos de toro muy diferentes, pero es cierto que el encaste Saltillo tiene una embestida que le viene muy bien a mi concepto porque embiste por abajo y despacio. Y al toro de Miura, siendo un toro no muy humillador, que no es fácil en los primeros tercios y que es muy cambiante durante la lidia, creo que me he adaptado a esa embestida, sé leer bien su comportamiento y me suelo adaptar bien cuando hay uno que medio tenga algo dentro. Tanto Miura como Victorino y Adolfo han sido ganaderías que me han dado triunfos muy importantes últimamente.

-Además de su importante paso por San Isidro, ¿cuáles han sido las claves para poder hacerse un hueco en este circuito tan difícil y tan restringido?

-La temporada pasada, tan importante para mí, fue clave. Resultó corta porque toreé solo nueve corridas, pero después de la de Miura en Sevilla mi nombre empezó a sonar. No entré como hubiera querido en muchas ferias, pero sí que me sirvió para empezar este año una temporada bonita apostando en el circuito de las corridas duras. Cuando a principio de año te ves anunciado en Sevilla con la de Miura y en Madrid con la de Victorino, Miura y Adolfo no es fácil afrontarlo con tranquilidad, pero la confianza en mí mismo y en lo que

-La temporada pasada, tan importante para mí, fue clave. Resultó corta porque toreé solo nueve corridas, pero después de la de Miura en Sevilla mi nombre empezó a sonar. No entré como hubiera querido en muchas ferias, pero sí que me sirvió para empezar este año una temporada bonita apostando en el circuito de las corridas duras. Cuando a principio de año te ves anunciado en Sevilla con la de Miura y en Madrid con la de Victorino, Miura y Adolfo no es fácil afrontarlo con tranquilidad, pero la confianza en mí mismo y en lo que llevo dentro ha sido clave para que cada tarde haya podido dar algo de mí al aficionado y, gracias a eso se ha afianzado mi nombre en ese circuito.

“Si tengo que entrar en las ferias por la vía de las llamadas corridas duras, no me importa. Al contrario, estoy muy agradecido a estas ganaderías”

-¿Le importaría que se le encasille en este circuito?

-No solo no me importaría sino que estoy muy agradecido porque soy consciente de cómo está el toreo, que no es fácil entrar en las ferias, está todo muy encorsetado y muy cerrado y si tengo que entrar en las ferias por la vía de las llamadas corridas duras, no me importa. Sé que no va a ser fácil, que supone un reto en mi carrera, pero mientras pueda hacer mi toreo y sacar todo lo que llevo dentro cada tarde, no me importa.

-Este tipo de ganaderías, por sus características, no siempre le van a permitir desarrollar su concepto del toreo. ¿Es consciente de que va a tener que renunciar a él muchas veces y tirar de otro tipo de recursos?

-Soy consciente de que este tipo de ganaderías no siempre permiten hacer el toreo que yo siento y sé que tendré que renunciar a hacerlo muchas veces, pero no es renunciar, creo que cuando haces algo a un toro, das lo que tienes dentro y te adaptas a su embestida, sea cual sea, siempre te sientes satisfecho. A mí me gusta torear profundo, por abajo, despacio y hay veces que estas ganaderías no lo permiten, pero no me importa afrontar las dificultades que plantean estas ganaderías con mi verdad y con mi toreo.

-Decíamos anteriormente que este San Isidro podía ser el de su consolidación en este circuito. ¿Qué hay que hacer ahora para mantenerse?

-Entregar mi vida al toreo y dar todo cada vez que me vista de luces. Cuando un torero se pone de verdad y da todo lo que tiene, el triunfo es mucho más rápido y mucho más importante. Espero poder seguir toreando como lo siento, seguir triunfando, que el aficionado me espere y las empresas sigan contando conmigo.

-¿Cuáles son los objetivos marcados a corto plazo?

-Me gustaría estar en todas las ferias y que el aficionado se emocione cuando me vea torear y recuerde mis faenas para el resto de su vida, igual que yo recuerdo faenas que he visto de otros grandes toreros. Me gustaría evolucionar más hacia la profundidad y la perfección en el toreo que siento y que éste quedara impregnado en todos los aficionados. Esa es mi meta a la que espero no llegar nunca porque me gustaría estar creciendo hasta el día que me retire.

-A la vista ya están sus compromisos en Chota, Vila Franca de Xira, Pamplona y Bilbao. ¿Cómo afronta lo que queda de temporada?

-Se trata de una temporada ilusionante, importante y con apuestas fuertes todas las tardes que me voy a vestir porque no van a ser ganaderías fáciles, pero estoy muy ilusionado y muy contento por cómo van las cosas y por dónde voy caminando. Seguro que encontraré un hueco y me situaré donde quiero.

DEL CORPUS DE SEVILL 2014 HASTA HOY

Cuatro años de intensa lucha han pasado desde que aquel 19 de junio de 2014 un toro del Conde de la Maza en Sevilla, al que le cortó las dos orejas, le devolvía a la profesión. “El toro del Conde de la Maza fue un toro muy importante. Fue un toro que me rescató como torero porque llevaba prácticamente cinco años sin torear y sirvió para que mi nombre volviera a sonar otra vez”, afirma el de Los Palacios, para quien, al margen de los éxitos conseguidos en Sevilla y Madrid este año y el pasado, hay dos tardes clave en su carrera; la del 15 de agosto de 2014 en Madrid y la de Albacete del 8 de septiembre de ese mismo año. “Fueron dos tardes que, aunque no fueron muy sonadas, para mí fueron muy importantes. El 15 de agosto en Madrid le corté una oreja a mi primer toro de El Torero y me pidieron la segunda con mucha fuerza. Luego di una vuelta al ruedo con el segundo después de pedirme con fuerza la oreja. Esa tarde fue clave para ganar mucha más confianza en mí y para creer mucho más en mi concepto”, explica Moral, añadiendo lo siguiente: “Después hubo otra tarde muy importante en Albacete ese mismo año con una corrida de Jandilla donde a mi primer toro le hice la faena más importante que he hecho en mi carrera. Sin cortar trofeos, aquella obra se acerca mucho a todo lo que busco como torero”.

JULIÁN GUERRA. COMPAÑERO DE VIAJE

Pepe Moral decidía el pasado mes de enero que fuese Julián Guerra la persona encargada de dirigir su carrera profesional. Después de casi seis meses compartiendo proyecto, el diestro sevillano se muestra satisfecho con la elección. “Con Julián he compaginado muy bien. Es una persona que tiene una afición enorme por el toreo y por el toro y todo eso me lo está transmitiendo en los entrenamientos y en el campo. Me gusta aprender y con él estoy aprendiendo mucho”, asegura Moral, que añade sobre su mentor: “Personalmente es una persona positiva que ve el lado bueno de las cosas y creo que es muy importante que quien esté a tu lado vea el vaso medio lleno y no medio vacío. A Julián me lo encontré en un momento de mi carrera en el que no tenía claro qué camino iba a tomar y me alegro de haberle elegido porque me ha demostrado que confía completamente en mí y porque estoy aprendiendo y evolucionando mucho en mi toreo gracias a él”.