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La Pincelada del Director

La fe del fanatismo
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(Foto: Javier Arroyo)

La fe del fanatismo

La postura de TVE, que debería atender a todos, es tan falsaria como la del alcalde de Pamplona. Se vuelve loca por retransmitir los encierros y no da una sola corrida

La semana ha sido pródiga y también propicia en actos parlamentarios y callejeros con claras intenciones abolicionistas. Nos bombardearon desde todas las latitudes, por tierra, mar y aire, en territorio propio y más allá de las fronteras. Pamplona, Madrid, Andalucía y Lisboa. Lo hicieron con la fe del fanatismo. Desde la necesidad de hacerse notar, que, en su caso, significa sobrevivir en la sinrazón. No hubo bajas, al contrario, si acaso el fortalecimiento moral que nos da la victoria. Lastimosamente sí hay que lamentar una repercusión mediática que no tuvo continuidad en el postpartido. Tras las revocaciones y derrotas de los anti, solo hubo silencios. ¿De complicidad o cobardía?... No importa, seguramente de complicidad y cobardía. Cien tíos/tías, en su mayoría guiris, protestan la víspera de San Fermín y les dan cobertura de telediario y seguramente hasta subvención. Más de veinte mil tíos/tías, no se molesten, tíos/tías, se dan cita todos los días en la plaza de Pamplona para ver las corridas y las teles no dicen ni mu y en ese escenario de maridaje sociedad/corrida aún retumba en el ambiente la estrafalaria parrafada del alcalde de la ciudad diciendo que habrá que plantearse su celebración. Esa es la proporcionalidad y el respeto con el que se trata a los toros y sus gentes.

A propósito de la postura de las teles, la de TVE, que está más obligada que ninguna otra por ser pública, en teoría de todos, es tan hipócrita y falsaria como la del alcalde de Pamplona. Se vuelve loca por retransmitir los encierros y no da una sola corrida de toros, ni en Pamplona ni en ninguna parte en franca desconsideración, habría que decir desprecio, al segundo espectáculo de masas del país o, lo que es lo mismo, hacia una parte de la sociedad amante de las corridas. Entenderán más edificantes las tertulias gallinero con barra libre a la descalificación o de más interés general, si es que quieren hablar de audiencias, las retransmisiones de deportes súper minoritarios y foráneos. Será eso. Pero es lo que hay. Desprecio a lo propio, mojigatería oficial y un tremendismo político que hace que muchos próceres de este país, el alcalde de Pamplona mismamente, se echen a la piscina del absurdo con total impunidad. Frente a semejantes disparates reconfortan las columnas de compañeros tan acreditados como Fernando Savater y Rubén Amón en El País -sí, en El País, detalle que da especial importancia al mensaje- en las que dan cumplida, completa y culta réplica.

Los anti parecen buscar la morcilla vegana como ha escrito Rubén Amón; y los medios, tras airear cualquier iniciativa contra los toros, se olvidan de las victorias de los toros

Para no caer en pecado tan dañino y tan establecido como el de obviar el desenlace cuando es favorable al toreo, decir que en el Parlamento de Portugal, el tan anunciado debate sobre la abolición de las corridas en aquel país a propuesta del PAN, partido que tiene un solo representante en la cámara, un solo representante, se saldó con ese único ciudadano tan solo como empezó. Votaron a favor de las corridas el resto de parlamentarios del arco ideológico, desde la izquierda a la derecha. En el parlamento de Andalucía, los de Podemos, más sibilinos, pretendían la prohibición de la asistencia y la participación de menores de 18 años a pruebas y entrenamientos a puerta cerrada con reses de lidia, clases prácticas de escuelas taurinas y eliminar las retransmisiones taurinas… etcétera, etcétera. Se quedaron solos con Izquierda Unida. ¡Cómo están los viejos comunistas! Qué desconocimiento de su propia historia, tan ligada a los toros y tan pisoteada por sus cachorros. Claro que entonces tenían más vida, más representación y más vergüenza. Nadie entonces pretendía inventar la morcilla vegana como ha escrito Amón.

Cambiando de escenario, que no de protagonistas, la Asamblea de Madrid rechazó una proposición de ley presentada por Podemos, otra vez Podemos empeñado en cercenar raíces, que tenía como objetivo en este caso prohibir la entrada de los menores de 18 años a las plazas de toros de la Comunidad de Madrid. La iniciativa ha contado con los 48 votos en contra del PP, las 52 abstenciones de PSOE y Ciudadanos, cuidado con los tibios, y los 26 votos favorables de Podemos. La proposición incluía, además, el cese de las emisiones en horario especial de protección a la infancia de espectáculos taurinos en la televisión pública madrileña, seguramente porque de espectáculos televisivos y edificantes saben un rato los de Podemos. Teniendo en cuenta los resultados en los tres parlamentos y el rechazo a la ocurrencia del alcalde de Pamplona, la semana ha tenido feliz desenlace, pero también debe interpretarse como señal, una alerta, estos insistirán. Como no tienen otra cosa que hacer ni ideas mediáticamente más rentables ni tampoco sentido del ridículo, insistirán.